OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, decidió no salir a Bolsa durante 2026 y puso el foco en una preocupación que hasta hace poco parecía difícil de imaginar en medio del boom de la inteligencia artificial: los riesgos de seguridad que genera el avance acelerado de esta tecnología.
La decisión fue confirmada por su CEO, Sam Altman, quien consideró que este no es un buen momento para avanzar con una oferta pública inicial de acciones debido a las dudas que existen sobre el desarrollo de los modelos de IA más avanzados.
“No nos estamos apresurando a una IPO. En realidad, creo que dado todo lo que está sucediendo con la seguridad, este sería un momento poco aconsejable para salir al mercado bursátil”, sostuvo Altman durante una entrevista con la revista Fortune.
El empresario fue todavía más contundente al referirse a los riesgos potenciales de la inteligencia artificial. Según explicó, para OpenAI sería inaceptable asumir incluso una probabilidad del 10% de que la IA pueda contribuir a la extinción de la humanidad antes de que termine la década.
Una decisión en medio de las alarmas por la IA
La decisión de OpenAI llega mientras varios de los principales referentes de la industria comenzaron a advertir públicamente sobre la velocidad con la que avanzan los modelos de inteligencia artificial.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, reclamó recientemente desacelerar el desarrollo de los sistemas más avanzados y alertó sobre posibles usos peligrosos de estas tecnologías. Altman respaldó ese planteo y Elon Musk también se sumó a las advertencias.
El propio Altman señaló que la industria y los gobiernos deben tomarse en serio los riesgos vinculados con la pérdida de control sobre sistemas cada vez más capaces. En paralelo, OpenAI viene reforzando sus mecanismos de supervisión, alineamiento y seguridad para sus nuevos modelos.
La compañía había presentado en junio un borrador confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), aunque en ese momento había aclarado que todavía no había definido cuándo concretaría una eventual salida al mercado.
Ahora, Altman descartó de manera explícita una salida durante 2026. La posibilidad de una oferta pública queda así para más adelante, en un momento en el que la industria atraviesa una creciente discusión sobre hasta dónde debe avanzar la inteligencia artificial y cuáles deberían ser los límites.
La decisión también muestra una contradicción cada vez más evidente dentro del sector: las mismas empresas que protagonizan la carrera por desarrollar sistemas de IA cada vez más potentes son ahora las que advierten que esa carrera puede estar avanzando demasiado rápido.