En términos poblacionales, ese cálculo estima que alrededor de 9,4 millones de personas viven actualmente en hogares pobres dentro de las áreas urbanas relevadas por la Encuesta Permanente de Hogares. La indigencia, en tanto, se mantuvo en 6,6%.
La pobreza cambió de tendencia
El dato de ExQuanti muestra que la recuperación de los ingresos que había acompañado la desaceleración de la inflación perdió fuerza. La consultora calculó que la pobreza había bajado hasta 13,4 millones de personas durante el segundo semestre de 2025, pero volvió a crecer en los primeros seis meses de 2026.
Si la comparación se extiende hasta el momento en que comenzó a revertirse la tendencia, durante los últimos tres meses de 2025, el aumento acumulado sería todavía mayor: 2,9 millones de personas habrían vuelto a caer bajo la línea de pobreza.
Entre las causas aparece el menor ritmo de recuperación de los ingresos frente al costo de vida. De hecho, la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires utilizada para medir la pobreza registró en el semestre una suba interanual del 34,7%, mientras que los ingresos familiares crecieron alrededor de un 25%.
El escenario representa un problema para el Gobierno, que había convertido la reducción de la pobreza y la baja de la inflación en dos de los principales argumentos para defender el rumbo económico. Ahora, mientras la inflación continúa desacelerándose, los indicadores sociales vuelven a mostrar señales de deterioro.
El dato definitivo será el que publique el INDEC el 24 de septiembre. Hasta entonces, las cifras conocidas son estimaciones privadas, pero todas apuntan a una misma señal: la pobreza dejó de caer y volvió a aumentar durante 2026.