“El amor recibido, todo lo que me regalaron, todo eso me dio fuerza para yo ganarle al balazo en la cabeza”, contó Grillo en una entrevista con Amnistía Internacional Argentina, en el marco del Día del Fotógrafo.
La vuelta tuvo una primera escena que emocionó a muchos: el 30 de julio, Grillo se paró nuevamente al costado de una cancha de fútbol con una cámara colgada del cuello. Fue en el Libertadores de América, durante el partido entre Independiente y Newell’s. En el entretiempo apareció en la pantalla gigante del estadio y recibió una ovación. Después, volvió a hacer fotos.
“El momento que volví a sacar fotos fue algo que estaba esperando hacía bastantes meses”, contó.
Del balazo a volver a mirar por una cámara
El 12 de marzo de 2025, mientras cubría una marcha de jubilados frente al Congreso, Grillo fue alcanzado en la cabeza por un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un integrante de Gendarmería.
Tenía 35 años y llevaba puesto su chaleco de prensa. El impacto le provocó una fractura de cráneo y una grave lesión cerebral. Pasó una semana en coma inducido y atravesó al menos ocho operaciones, además de una prolongada internación y rehabilitación.
El 14 de marzo de 2026, un año después del ataque, recibió el alta y continuó su recuperación junto a su familia.
Pero la cámara seguía ahí.
Para Grillo, volver a fotografiar no significó solamente recuperar una herramienta de trabajo. También fue recuperar una parte de sí mismo.
“La importancia del fotoperiodismo es el documento, el documento visual, generar un documento que quede para la posteridad”, explicó.
Y dejó una reflexión sobre lo que significa registrar con una cámara aquello que sucede delante de los ojos: “A veces se deja por sentado un montón de derechos que a lo mejor se nos olvida”.
Volvió al mismo lugar
El regreso también tuvo un significado especial porque Grillo volvió a fotografiar en la Plaza del Congreso, el mismo lugar donde había sido herido.
En agosto regresó para cubrir una movilización. Volvió al lugar, volvió a ponerse detrás de una cámara y volvió a escuchar el sonido que durante tantos meses había estado lejos.
“Escuchar el flash en esa cámara es como decir ‘algo pasa ahí’”, contó.
Mientras tanto, la causa judicial contra el gendarme Héctor Jesús Guerrero avanzó hacia el juicio oral. La Justicia sostiene que el disparo que impactó en Grillo fue realizado de manera horizontal y antirreglamentaria. Guerrero está acusado de lesiones gravísimas agravadas y abuso de armas y llega al juicio en libertad. Todavía no hay fecha para el debate.
Pero este lunes, en el Día del Fotógrafo, la historia de Pablo tuvo otra imagen para guardar.
Una cámara otra vez colgada del cuello.
Y Pablo detrás de ella.