El diagnóstico presidencial contrasta con algunos de los indicadores económicos más recientes del bloque. Según Eurostat, el PBI de la Unión Europea creció 0,7% en el segundo trimestre de 2026 respecto del primero, mientras que el de la zona euro aumentó 0,6%. En la comparación interanual, el crecimiento fue de 1,4% para la UE y de 1,2% para la zona euro.
El mercado laboral también muestra un escenario diferente al de una economía en caída libre. En julio, la tasa de desempleo de la UE fue del 6,1%, mientras que en la zona euro alcanzó el 6,4%. Además, había 221,4 millones de personas empleadas en la Unión Europea, un máximo histórico según el monitor estadístico de Eurostat.
Eso no significa que Europa no tenga problemas. La propia Comisión Europea advierte sobre la pérdida de competitividad, el menor dinamismo de las exportaciones, la presión de los precios de la energía y una perspectiva de crecimiento moderada. Su proyección de mayo estimaba un crecimiento de 1,1% para la UE durante 2026 y de 1,4% para 2027.
La inflación también volvió a acelerarse: en agosto llegó al 3,2% interanual tanto en la UE como en la zona euro, frente al 3% y 2,9%, respectivamente, registrados en julio.
Es decir: Europa enfrenta problemas económicos concretos, pero los datos disponibles no describen una economía en derrumbe. Hay crecimiento, empleo elevado y dificultades vinculadas a inflación, competitividad y energía, en un escenario que la Comisión Europea califica como de crecimiento moderado.
La crítica de Milei a Europa llega, además, mientras el Gobierno argentino utiliza al continente como destino para buscar inversiones y promocionar al país.
La Argentina Week de París será justamente una vidriera para empresarios e inversores y contará con participación de funcionarios nacionales. Durante su estadía, Milei tiene previsto mantener actividades vinculadas a esa agenda y encontrarse con el presidente francés Emmanuel Macron.
En la misma entrevista, el Presidente defendió su alineamiento con Donald Trump y calificó su gestión como “extraordinaria”. También reivindicó a dirigentes europeos como Giorgia Meloni y Viktor Orbán, a quienes ubicó como ejemplos de una posición política distinta a la que cuestiona.