Malvinas, en pausa: Trump le da la espalda al reclamo argentino y Milei queda atrapado
La política exterior de Javier Milei enfrenta una contradicción cada vez más difícil de disimular: mientras el Presidente reivindica el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, su principal aliado internacional, Donald Trump, impulsa una iniciativa que apunta contra uno de los espacios multilaterales donde la Argentina sostiene esa causa. En medio de ese escenario, el oficialismo suspendió el debate de la Ley de Soberanía Nacional en Diputados y todavía no definió si respaldará el pedido de Estados Unidos para poner fin al Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.
La propuesta de Washington fue presentada el 15 de octubre ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU. El Gobierno estadounidense cuestionó la continuidad del Comité Especial de Descolonización (C-24), al considerar que perdió su propósito original y que demanda recursos innecesarios. El organismo, creado en 1961, es uno de los ámbitos en los que la Argentina expone su reclamo y obtiene respaldo internacional para que se reanuden las negociaciones con el Reino Unido por la soberanía del archipiélago.
El planteo de Trump no implica que el comité haya sido disuelto, pero abre un frente diplomático delicado para la Casa Rosada. En lugar de rechazar públicamente la iniciativa de su aliado, el vocero presidencial, Adrián Ravier, respondió que la posición argentina “está bajo análisis”. La indefinición deja expuesta la dificultad del Gobierno para compatibilizar su alineamiento con Washington con la defensa de una reivindicación que atraviesa la política exterior argentina desde hace décadas.
"Está en análisis" La respuesta de Adrián Ravier cuando fue consultado por el pedido de Estados Unidos de disolver el Comité Especial de Descolonización de la ONU donde Argentina sostiene su reclamo por Malvinas.
— Corta (@somoscorta) October 19, 2026
La ley de soberanía también quedó frenada
La tensión internacional coincidió con la suspensión del plenario de comisiones de Diputados que debía avanzar con el proyecto de Ley de Soberanía Nacional. La reunión, encabezada por la Comisión de Defensa que conduce el diputado libertario Carlos Zapata, buscaba conseguir dictamen para que la iniciativa pudiera incorporarse al temario de la sesión prevista para el miércoles 21 de octubre. Finalmente, el oficialismo la reprogramó para la semana siguiente.
La postergación se produjo después del pedido estadounidense y en medio de negociaciones todavía abiertas con los bloques aliados. Según informó El Cronista, el texto seguía sin cerrar y los legisladores reclamaban precisiones sobre el papel del Congreso en decisiones militares y en el control del Consejo de Seguridad que propone crear el proyecto. También circulaban versiones sobre reparos de Washington ante posibles sanciones a empresas estadounidenses vinculadas con la explotación petrolera en la zona, aunque ese supuesto planteo no estaba confirmado oficialmente.
La iniciativa, presentada bajo el argumento de reforzar la soberanía nacional, también generó cuestionamientos por su alcance y por algunos artículos que podrían afectar otros derechos y atribuciones institucionales. Así, el Gobierno no solo debe resolver cómo posicionarse frente a Trump: tampoco logró reunir todos los acuerdos necesarios para avanzar con una ley que pretende mostrar como parte de su estrategia de defensa nacional.
Una abstención que ya había encendido las alarmas
El episodio se suma a otra decisión reciente que generó críticas: el 15 de octubre, la delegación argentina se abstuvo en una votación de la Cuarta Comisión de la ONU sobre un proyecto contra las formas contemporáneas de colonialismo. La iniciativa, impulsada por Rusia, obtuvo 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones. Argentina no acompañó el texto, que incluía referencias a medidas económicas unilaterales y a la explotación de recursos naturales en violación de la soberanía de los Estados.
El Gobierno justificó internamente esa posición por el temor a que el Reino Unido utilizara partes de la resolución para cuestionar las sanciones argentinas contra las petroleras que operan en aguas reclamadas por el país. La abstención, sin embargo, contrastó con la defensa del rechazo al colonialismo que la propia delegación argentina había expresado días antes en el mismo ámbito.
La contradicción es especialmente sensible porque la resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambos países a negociar una solución pacífica. El Comité de Descolonización forma parte de la estructura multilateral en la que ese reclamo se mantiene vigente.
El costo de privilegiar la relación con Trump
La Casa Rosada sostiene que el Comité de Descolonización no logró avances suficientes para recuperar las islas. Pero su eventual desaparición reduciría uno de los espacios donde la Argentina plantea anualmente la disputa y busca respaldo internacional para exigir negociaciones con Londres. La posición de Estados Unidos, por lo tanto, no es un asunto menor para la diplomacia argentina.
El problema político para Milei es que su estrategia internacional se apoya en una relación privilegiada con Trump, incluso cuando las decisiones de Washington chocan con intereses argentinos. La promesa de que el alineamiento automático con Estados Unidos fortalecería la posición nacional sobre Malvinas queda bajo presión cuando ese mismo aliado promueve cerrar un organismo que sostiene el reclamo de soberanía.
Por ahora, el Gobierno no rechazó el pedido estadounidense, suspendió el debate parlamentario y mantiene abierta la discusión sobre el rumbo de la ley. Mientras tanto, la causa Malvinas vuelve a quedar atravesada por una pregunta central: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Milei para sostener su alianza con Trump cuando esa relación entra en conflicto con una política de Estado argentina?





