Las proyecciones climáticas analizadas por la NASA anticipan un escenario preocupante para las próximas décadas: distintas regiones del planeta podrían enfrentar episodios de calor y humedad extremos que representarían un riesgo cada vez mayor para la salud humana hacia 2050.
Uno de los principales indicadores utilizados para medir este fenómeno es la llamada temperatura de bulbo húmedo, que combina la temperatura del aire con la humedad. Este parámetro permite evaluar la capacidad del cuerpo humano para enfriarse mediante la transpiración.
Cuando la humedad es muy elevada, el sudor se evapora con mayor dificultad y el organismo pierde capacidad para liberar el exceso de calor. Por eso, una temperatura que podría ser soportable en un ambiente seco puede convertirse en peligrosa cuando se combina con niveles elevados de humedad.
Uno de los umbrales que genera mayor preocupación aparece cuando la temperatura de bulbo húmedo se acerca a los 35 °C. En esas condiciones, la capacidad natural del cuerpo para regular su temperatura puede verse seriamente comprometida y una exposición prolongada puede representar un riesgo grave.
Las proyecciones para 2050 señalan especialmente al sur de Asia, el golfo Pérsico y el entorno del mar Rojo como algunas de las regiones que podrían experimentar los episodios más intensos de calor húmedo.
El escenario no implica que esas zonas vayan a quedar completamente inhabitables en 2050. La advertencia apunta a la posibilidad de que se produzcan episodios extremos durante los cuales permanecer durante períodos prolongados al aire libre pueda resultar peligroso, especialmente para las personas más vulnerables.
El fenómeno, además, no es exclusivamente futuro. Desde 2005 ya se registraron en algunas regiones subtropicales episodios breves en los que la temperatura de bulbo húmedo superó los 35 °C. Entre las zonas donde se observaron estas condiciones aparecen sectores de Pakistán y del golfo Pérsico.
El riesgo se extendería después de 2050
Las proyecciones climáticas también muestran que el problema podría extenderse a nuevas regiones durante las décadas siguientes.
Para 2070, el aumento de las temperaturas y de la humedad extrema podría afectar con mayor intensidad a determinadas zonas del este de China, el sudeste asiático y Brasil.
La evolución dependerá, entre otros factores, de cómo continúe el calentamiento global y de la capacidad de los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.
El aumento del estrés térmico representa así uno de los desafíos más importantes asociados al cambio climático, no solo por las temperaturas máximas sino por la combinación entre calor y humedad que dificulta cada vez más la capacidad del cuerpo humano para soportarlas.