La inflación en la Ciudad de Buenos Aires volvió a acelerarse en octubre: fue del 1,9%, según el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). El índice subió 0,1 puntos porcentuales respecto de septiembre, cuando había marcado un 1,8%. Así, acumuló 26,1% en los primeros diez meses de 2026 y llegó al 32,5% interanual. El dato vuelve a mostrar las dificultades para quebrar la inercia de los precios, incluso en un contexto de consumo debilitado.
Los aumentos que más incidieron en el resultado estuvieron vinculados con gastos cotidianos difíciles de evitar. Vivienda, alimentos, salud y restaurantes explicaron el 63% de la suba mensual. El rubro vivienda aumentó 2,2%, impulsado por expensas, alquileres y tarifas: el gas subió 5,4% y las expensas, 2,8%. La medicina prepaga también empujó los precios, con nuevas actualizaciones en las cuotas.
En los alimentos, la presión más fuerte llegó de las verduras, que aumentaron 12,9% en octubre y acumularon una suba del 89,1% desde enero. El rubro alimentos y bebidas avanzó 2,2%, por encima del nivel general. Aunque la caída del 3,2% en frutas moderó parcialmente el incremento, los aumentos en productos básicos volvieron a golpear el presupuesto de los hogares.
El informe porteño registró además subas del 2,2% en salud y del 1,6% en restaurantes y hoteles. En el acumulado del año, los servicios aumentaron 28,9%, por encima de los bienes, que subieron 21,2%. La diferencia refleja el peso de alquileres, expensas, tarifas y prestaciones privadas en el costo de vida.
El dato de CABA funciona como una referencia para seguir la evolución de los precios, pero no reemplaza al índice nacional: el INDEC publicará la inflación de octubre el 12 de noviembre. Mientras el Gobierno sostiene que la desaceleración está en marcha, los números porteños muestran que los gastos esenciales siguen aumentando y que la inflación todavía no logra perforar con claridad el piso del 2%.