Marta Minujín inauguró en Rosario su “Escultura de los deseos”, una monumental instalación inflable de 15 metros de altura que transformó la explanada del Museo Castagnino en un espacio para recorrer, jugar y, literalmente, susurrar deseos.
La obra quedó habilitada este viernes y podrá visitarse hasta el 12 de octubre, con entrada gratuita. El público puede ingresar a la estructura y recorrerla tanto por afuera como por dentro, donde las formas, las luces y los sonidos generan una experiencia inmersiva.
La instalación tiene 15 metros de altura, 10 metros de profundidad y 7 metros de base y está formada por 20 estructuras entrelazadas que construyen una especie de gran portal inflable y luminoso. En su interior hay colores fluorescentes y sonidos de la naturaleza, entre ellos cantos de pájaros.
La propuesta retoma una de las características centrales de la obra de Minujín: transformar al espectador en parte de la experiencia. En este caso, quienes ingresan pueden recorrer el espacio y susurrar allí sus deseos.
Durante la inauguración, la artista recordó cómo surgió la obra y explicó que primero realizó una escultura con colchones, cuya forma luego llevó al diseño de una estructura inflable.
“Soy la primera artista en el mundo que hace esculturas inflables”, afirmó Minujín, quien explicó que este tipo de obras tienen además una ventaja práctica frente a las esculturas tradicionales: son mucho más fáciles de trasladar.
La artista también destacó especialmente el lugar elegido para esta nueva exhibición. Contó que estaba “encantada” de presentar la obra en el Castagnino, un museo que, según recordó, tenía interés en conocer desde que era chica.