El gobierno de Brasil repudió los nuevos ataques de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva y calificó sus declaraciones como “antidemocráticas, inaceptables y desequilibradas”. La Cancillería brasileña denunció un intento de injerencia externa en el proceso electoral, a pocos días del balotaje presidencial del domingo 25 de octubre, en el que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, candidato respaldado por el mandatario argentino.
El conflicto estalló después de que Milei utilizara sus redes sociales para insultar al presidente brasileño, al que llamó “zurdo ladrón”, y sugerir que podría manipular los resultados electorales. También cuestionó al Poder Judicial y al sistema de voto electrónico de Brasil, sin aportar pruebas que respaldaran sus acusaciones.
La respuesta de Itamaraty fue contundente. En un comunicado oficial, la Cancillería sostuvo que las expresiones del Presidente argentino constituyen “un nuevo e inaceptable intento de injerencia externa en el proceso democrático brasileño”. Además, acusó a Milei de repetir “mentiras difundidas por quienes perdieron las elecciones y protagonizaron el fallido golpe militar de hace cuatro años”, en referencia a los sectores que desconocieron el resultado de los comicios de 2022 y al intento de golpe contra las instituciones brasileñas.
Brasil defendió su sistema electoral
Frente a las insinuaciones de fraude, el gobierno de Lula defendió la seguridad de las urnas electrónicas y afirmó que el sistema electoral brasileño ha demostrado ser confiable y que observadores internacionales respaldaron su funcionamiento durante la primera vuelta del 4 de octubre.
“La decisión sobre el futuro de Brasil corresponde exclusivamente al pueblo brasileño”, remarcó la Cancillería, que rechazó cualquier intervención extranjera en la definición de las autoridades del país vecino. El comunicado también sostuvo que los dichos de Milei no se corresponden con la conducta esperable del jefe de Estado de un país amigo.
En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, obtuvo el 47,03% de los votos, mientras que Lula, del Partido de los Trabajadores, alcanzó el 45,16%. La segunda vuelta definirá quién gobernará Brasil, en una campaña atravesada por la polarización política y por el respaldo explícito de Milei al candidato de la derecha brasileña.
Una relación diplomática cada vez más tensa
Los ataques de Milei a Lula no son nuevos. En julio, el mandatario argentino volvió a insultar a su par brasileño y sus declaraciones provocaron que Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires. La relación bilateral ya venía deteriorada por las diferencias ideológicas entre ambos gobiernos y por el apoyo público de Milei a la familia Bolsonaro.
La intervención del Presidente argentino en la campaña brasileña vuelve a tensionar los vínculos entre los dos países, socios centrales en la región. En lugar de limitarse a expresar su preferencia política, Milei puso en duda la legitimidad del proceso electoral de un país vecino y aliado comercial de la Argentina. La respuesta brasileña fue una defensa de su soberanía y de la autonomía de sus instituciones frente a las acusaciones del mandatario libertario.