El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y concentra una parte decisiva del comercio internacional de petróleo y gas. Por eso, cualquier interrupción prolongada puede generar consecuencias sobre las cadenas de suministro, elevar los costos energéticos y profundizar la incertidumbre económica en distintos mercados.
La nueva advertencia de Trump también coincide con una fuerte presencia militar estadounidense en Medio Oriente. El presidente confirmó que otro portaaviones reemplazará al USS Abraham Lincoln, desplegado durante meses en la región, aunque no ofreció detalles sobre el momento exacto del relevo ni sobre las operaciones previstas.
El buque mencionado sería el USS George Washington, también de propulsión nuclear y perteneciente a la clase Nimitz, que ya se encuentra en tránsito hacia Medio Oriente. Su eventual llegada reforzaría el dispositivo naval de Washington en una zona donde el control de las rutas marítimas adquirió un peso estratégico central.
La permanencia del Abraham Lincoln generó críticas de familiares de tripulantes y legisladores demócratas, a partir de reportes sobre problemas de abastecimiento, contaminación del agua y deterioro de la salud mental. Trump desestimó las críticas y sostuvo que el portaaviones no lleva desplegado el tiempo suficiente para considerar excepcional su permanencia.
La tensión alrededor de Ormuz ya había provocado advertencias de Irán sobre posibles restricciones al tránsito de buques. Desde el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica señalaron que podían interrumpir durante años el flujo de petróleo y gas hacia Estados Unidos y sus aliados, con impacto directo sobre los mercados internacionales.
La disputa por ese corredor marítimo tuvo efectos inmediatos sobre el precio del crudo y la circulación comercial. En una jornada de julio, el Brent llegó a superar los u$s90 por barril, mientras el tránsito de embarcaciones registró una marcada reducción respecto de días anteriores.
La relevancia económica del estrecho también quedó expuesta cuando Qatar advirtió que una prolongación de las hostilidades podía llevar el barril hasta los u$s150. El escenario planteado por el ministro de Energía del país incluyó posibles interrupciones del gas natural licuado y una reacción en cadena sobre industrias de todo el mundo.