Perdió su reloj de lujo en un lago en 1996 y ahora organiza una mega expedición para rescatarlo
BY Redacción Somos Citrica
15/08/2026
Para cualquier persona, perder un objeto de lujo dolería durante semanas. Para Tom Place, un especialista en cine y doble de acción en la industria de Hollywood, se convirtió en la búsqueda de su vida. Desde hace casi tres décadas, el profesional mantiene activa una cruzada personal para rescatar un tesoro sumergido en las profundidades del lago Trout, en el estado de Nueva York.
La historia se remonta al verano de 1996. Con apenas 18 años, Place concretó una de sus mayores metas de la juventud: comprar un Rolex Submariner Date 16610 tras desembolsar 3.100 dólares, el fruto del esfuerzo de todos sus ahorros.
Sin embargo, la alegría duró un suspiro. Mientras disfrutaba de un paseo en lancha, saltó al agua y la malla del reloj se rompió por el impacto. La joya salió despedida y se hundió velozmente en una zona con más de 24 metros de profundidad, caracterizada por la escasa visibilidad y un lecho cubierto de limo.
Lo que comenzó como el sueño de un joven de 18 años terminó sepultado bajo el agua, transformándose con el tiempo en una búsqueda épica contra el olvido.
En aquel momento, desesperado por el extravío, el joven Place intentó rescatarlo con inmersiones improvisadas e incluso utilizando un potente imán industrial para rastrear el fondo. El barro y la vegetación acuática ganaron la primera batalla, obligándolo a dar el objeto por perdido durante años.
Sin embargo, el destino le dio una segunda oportunidad en 2020. Aprovechando el freno que sufrió la industria del cine durante la pandemia de COVID-19, el especialista decidió reactivar el rescate, esta vez con rigor técnico: adquirió trajes de buceo profesional y detectores de metales subacuáticos de alta precisión y estableció un sistema de rastreo por cuadrículas para explorar minuciosamente el suelo del lago.
En estos últimos años ha realizado decenas de inmersiones en las que desenterró desde anclas y neumáticos viejos hasta latas, pero aún no el reloj.
A casi 30 años de aquel salto desafortunado, el Rolex Submariner dejó de ser un simple accesorio de valor comercial para convertirse en una meta personal y un símbolo de perseverancia. Pese a las complejas condiciones del agua y el paso del tiempo, Tom Place no piensa darse por vencido: continuará sumergiéndose hasta que el detector emita el sonido que lleva esperando desde 1996.