El Gobierno de Javier Milei cerró octubre con un nuevo golpe en los mercados. En la última rueda del mes, el viernes 30, el riesgo país saltó un 6,6% y llegó a los 790 puntos básicos, su nivel más alto desde octubre de 2025. Los bonos soberanos en dólares volvieron a caer, las acciones argentinas sufrieron fuertes pérdidas en Buenos Aires y Wall Street, y el balance mensual terminó en rojo. El deterioro vuelve a poner en cuestión la capacidad del programa económico para recuperar la confianza de los inversores y garantizar el financiamiento que la Argentina necesita.
El salto del viernes no fue un episodio aislado. Durante octubre, el riesgo país acumuló un incremento cercano al 30% y sumó alrededor de 180 puntos, una de las mayores subas mensuales de los últimos años. En lo que va de 2026, el indicador también registra un fuerte avance. La distancia con el mínimo de 402 puntos que había alcanzado durante la gestión de Milei, a mediados de julio, evidencia el retroceso de las expectativas financieras: en pocos meses, el mercado pasó de apostar por una mejora sostenida de la deuda argentina a exigir una prima de riesgo mucho más elevada para mantener esos títulos.
La caída también golpeó a la Bolsa porteña. El índice Merval retrocedió cerca de un 2,8% en la última jornada y terminó octubre con una pérdida de alrededor del 6% en pesos y del 7,8% medido en dólares, según los registros del cierre. Entre las acciones argentinas que cotizan en Wall Street, las bajas llegaron a superar el 6%: Edenor perdió cerca de un 7%, Transportadora de Gas del Sur retrocedió alrededor de un 6% y Central Puerto cayó más de un 5%. En el mercado local, las pérdidas alcanzaron a prácticamente todos los papeles y reflejaron la salida de posiciones de los activos argentinos.
Los títulos públicos tampoco encontraron un piso. Durante octubre, los bonos en dólares acumularon retrocesos que llegaron a superar el 4% en algunos instrumentos, entre ellos el AL41 y el AE38. En la última rueda, los Globales de mayor plazo volvieron a operar en terreno negativo. La caída de los bonos tiene una consecuencia directa: cuanto más baja es su cotización, mayor es el rendimiento que exigen los inversores para prestarle dinero al Estado argentino. En ese contexto, la suba del riesgo país encarece cualquier intento de volver a emitir deuda en los mercados internacionales y complica la estrategia oficial de refinanciar vencimientos.
El deterioro se produjo en medio de un escenario internacional adverso. La caída de las acciones tecnológicas en Wall Street, especialmente de las empresas vinculadas con los semiconductores y la inteligencia artificial, provocó una ola de ventas que se trasladó a los mercados emergentes. También incidió la volatilidad regional después del resultado electoral en Brasil, que había generado movimientos bruscos en las bolsas y las monedas de la región. Sin embargo, el contexto externo no explica por sí solo la debilidad argentina: los activos locales ya venían acumulando pérdidas y el mercado mantiene dudas sobre la capacidad del Gobierno para conseguir los dólares necesarios para afrontar sus compromisos.
En el plano doméstico, la atención de los inversores está puesta cada vez más en las reservas y en el programa financiero de 2027. La Argentina necesita divisas para pagar la deuda, sostener la estabilidad cambiaria y recomponer las reservas del Banco Central. El Fondo Monetario Internacional también viene reclamando que el Gobierno fortalezca la acumulación de reservas. La debilidad de la actividad económica y las dificultades para generar dólares genuinos agregan incertidumbre sobre cómo se cubrirán las necesidades de financiamiento del próximo año.
El cierre de octubre deja así un balance incómodo para Milei y su equipo económico. El Gobierno sostiene que el orden fiscal y la estabilidad macroeconómica permitirán recuperar el crédito, pero los precios de los bonos y las acciones muestran que esa confianza todavía no se consolida. Con el riesgo país cerca de los 800 puntos, la deuda en retroceso y la Bolsa acumulando pérdidas, el prometido regreso a los mercados internacionales sigue lejos de convertirse en una realidad.