Netanyahu pierde la mayoría y ahora denuncia que los partidos árabes le “robaron” las elecciones
BY Redacción Somos Citrica
29/10/2026
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El primer ministro israelí no consigue los votos necesarios para formar Gobierno y ahora acusa a los partidos árabes de fraude electoral. Su partido, el Likud, asegura haber presentado pruebas ante las autoridades, pero las denuncias todavía deben ser investigadas. Mientras tanto, el avance de las fuerzas árabes las convierte en protagonistas de las negociaciones para definir quién gobernará Israel.
Con más del 85% de los votos escrutados, el bloque de Netanyahu suma 53 de los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí, lejos de los 61 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. La oposición encabezada por Gadi Eisenkot reúne 48 bancas, mientras que la Lista Conjunta árabe obtiene 19 y Ra’am, otras seis, según los datos difundidos por C5N. Ninguno de los bloques tiene los apoyos suficientes para gobernar por su cuenta.
Ante ese escenario, Netanyahu denunció que las elecciones fueron “robadas por partidos árabes” y pidió que la Policía, el servicio de inteligencia interior Shin Bet y el Comité Electoral investiguen supuestas irregularidades. El Likud habla de presuntos sobornos, amenazas, votos emitidos con identidades falsas y discrepancias entre la cantidad de sobres y votantes. Por ahora, se trata de acusaciones del partido, no de un fraude electoral probado.
Netanyahu:
"Las Elecciones de Israel fueron ROBADAS por los partidos árabes"
JAJA flaco sos el primer ministro del país, tenés a tu cargo la mismísima Mossad. No pueden ser todos tramposos, alguno tiene que reconocer que PERDIÓ https://t.co/7N156OSRrW
La derecha cuestiona el resultado y los partidos árabes ganan peso
El resultado deja a Netanyahu en una situación incómoda: aunque su partido se mantiene como la fuerza individual más votada, su alianza no consigue reunir los escaños necesarios para garantizar la continuidad del Gobierno. Los partidos árabes, que representan principalmente a ciudadanos palestinos de Israel, aumentaron su presencia parlamentaria y pueden resultar decisivos para construir una mayoría alternativa.
La disputa también expone una contradicción política: Netanyahu rechaza gobernar con apoyo de las fuerzas árabes, pero al mismo tiempo las acusa de haberle arrebatado la elección. Desde la oposición, algunos dirigentes advierten que las denuncias podrían servir para desacreditar el resultado y condicionar las negociaciones que definirán el próximo Ejecutivo.
El presidente Isaac Herzog deberá consultar a las distintas fuerzas y encargar la formación de Gobierno a quien considere que tiene mayores posibilidades de reunir apoyos. Si las negociaciones fracasan, Israel podría encaminarse a nuevas elecciones. Por ahora, la denuncia de Netanyahu suma tensión a una crisis política cuyo desenlace sigue abierto.
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