Milei suma viajes, premios de nicho y fotos con la derecha global, pero las inversiones no aparecen
BY Redacción Somos Citrica
09/10/2026
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Javier Milei prepara otra gira por Estados Unidos y España, con encuentros junto a referentes conservadores y actividades que refuerzan su alineamiento ideológico. Será su viaje número 19 a Estados Unidos desde que asumió la Presidencia y el número 20 desde que fue electo. Mientras tanto, el Gobierno sigue sin transparentar por completo los costos de sus desplazamientos.
El próximo destino será Washington, donde el Presidente participará el 14 de octubre de la Official Hispanic Heritage Gala, organizada por Latino Wall Street y La Derecha Diario. Fue anunciado como invitado de honor y dará un discurso en el Andrew W. Mellon Auditorium. Por ahora, no hay una reunión bilateral prevista con Donald Trump.
El gran @JMilei estará en unos días en Washington DC con grandes invitados como @antoninidejimen con motivo de la celebración del mes de herencia hispana. Allí estaremos acompañando https://t.co/EglO6XegJT
La agenda continuará el 15 de octubre con una actividad en la Cámara de Comercio de Estados Unidos y un encuentro vinculado con el combate contra el antisemitismo en la Embajada argentina. Después, Milei viajará a España: el 21 de octubre participará en Madrid de una conferencia del economista Jesús Huerta de Soto, en una nueva escala de su relación con sectores de la derecha española.
La sucesión de viajes vuelve a exhibir una prioridad de la política exterior libertaria: construir vínculos con dirigentes, organizaciones y espacios que comparten la visión ideológica del Presidente. El interrogante es qué resultados concretos obtiene la Argentina de esa agenda, más allá de los discursos, las fotos y el reconocimiento de círculos políticos afines.
Estados Unidos es el destino más frecuente de Milei. España aparece detrás, con cinco visitas registradas, según el relevamiento publicado por Ámbito. La frecuencia no es un detalle menor: el Presidente acumula viajes al exterior mientras todavía hay provincias argentinas que no visitó desde que llegó a la Casa Rosada.
En muchos de esos desplazamientos, Milei participó de foros conservadores, actos partidarios o ceremonias de premios personales. La distinción entre diplomacia oficial y actividades de afinidad ideológica importa: no es lo mismo viajar para negociar acuerdos de Estado que hacerlo para hablar ante audiencias que ya comparten sus ideas.
La nueva escala estadounidense también se produce en la antesala de las elecciones legislativas de ese país. El encuentro reunirá a figuras cercanas al universo republicano y a la derecha hispana, en un contexto en el que Milei mantiene un alineamiento explícito con Trump. Días después, su paso por España coincidirá con la disputa política entre la derecha y el gobierno de Pedro Sánchez.
Las giras tienen además un costo para el Estado. Según datos citados por Ámbito a partir de pedidos de acceso a la información pública presentados por el diputado Nicolás Trotta, el relevamiento preliminar estima unos $1.600 millones en combustible y viáticos, además de US$ 2,9 millones destinados a alojamiento y vuelos privados. El mismo informe señala inconsistencias y falta de precisión en las respuestas oficiales sobre los gastos y la composición de las comitivas.
La discusión no es solamente cuánto cuestan los viajes, sino qué dejan. El Gobierno suele justificar sus desplazamientos con la búsqueda de inversiones, la apertura de mercados y la promoción de oportunidades para la economía argentina. Sin embargo, para evaluar ese argumento hacen falta resultados identificables: compromisos firmados, proyectos concretos, desembolsos y empleos asociados, no solo reuniones o declaraciones de interés.
En esta nueva gira, el evento central en Washington es una gala de afinidad política, no una reunión bilateral con el presidente estadounidense. Aunque también está previsto un encuentro con empresarios, no se anunciaron de antemano inversiones específicas que puedan atribuirse a ese viaje.
Mientras el Gobierno exige sacrificios en nombre del ajuste y la eficiencia del gasto, la repetición de viajes internacionales obliga a una pregunta básica: ¿cuánto cuestan estas giras y qué beneficios concretos producen para el país? La diplomacia no debería confundirse con una agenda personal de premios, discursos y respaldos ideológicos.