Los dólares de Vaca Muerta terminan en el extranjero: la fuga que el modelo de Milei no logra frenar
La Argentina genera dólares por sus exportaciones de energía, el agro y la producción de bienes, pero una parte importante de esas divisas termina en compras de moneda extranjera, gastos en el exterior y giros de ganancias empresariales fuera del país. Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra el potencial exportador de Vaca Muerta, crecen las dudas sobre qué hace la economía con esos recursos y por qué no se traducen en más inversión, empleo y desarrollo.
El economista José María Fanelli, profesor emérito de la Universidad de San Andrés, puso el problema en términos concretos: “Los dólares de Vaca Muerta terminan en París o debajo del colchón”. En declaraciones televisivas esta semana, cuestionó el destino de las divisas que genera el superávit comercial y advirtió que utilizarlas para gastos en el exterior o para acumular dólares sin invertirlos no impulsa el crecimiento.
“Voy a la cuenta del Banco Central y dice que gracias a Vaca Muerta, el precio de la soja, la buena cosecha que tenemos, juntamos 20.000 millones de dólares de superávit de la cuenta comercial en lo que va del año. ¿Para qué lo usé? Para comprar dólares”, planteó Fanelli.
Y fue más allá: “Si los usé para tarjeta, te estás gastando la plata de Vaca Muerta en París. Si me los gasté para tener activos en dólares debajo del colchón, estás juntando la plata de Vaca Muerta y la pongo al -3% internacional, que es lo que te da la inflación internacional. Quiere decir que estás usando la plata de Vaca Muerta, literalmente, para atesorar y para gastar quizá en la tarjeta de crédito. En ningún caso eso te da crecimiento”.
FANELLI: “ESTÁS GASTANDO LA PLATA DE VACA MUERTA EN PARÍS” Explica el profesor emérito de la Universidad de San Andrés, José María Fanelli, en #AhoraPlay con @maximmontenegro. Encontrá más detalles en nuestro canal de YouTube. https://t.co/2fg59JxxoW
— Ahora Play (@ahora_play) October 7, 2026
Casi US$ 4.000 millones en dividendos al exterior
Los datos del Banco Central muestran que la salida de divisas no se limita a los ahorristas. Según cifras presentadas por el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, las empresas remitieron cerca de US$ 4.000 millones al exterior en concepto de utilidades y dividendos entre enero y septiembre de 2026.
El movimiento se aceleró con la flexibilización cambiaria del Gobierno, que habilitó el giro al exterior de las ganancias correspondientes a ejercicios iniciados desde 2025. Para el oficialismo, se trata de una normalización del mercado de cambios. El problema es que esos pagos coinciden con una demanda elevada de dólares por parte de particulares y con las dificultades del Banco Central para acumular reservas.
Solo las empresas que cotizan en Bolsas y Mercados Argentinos distribuyeron US$ 1.505 millones en dividendos durante los primeros nueve meses del año, un 9,3% más que en el mismo período de 2025. Entre las compañías con mayores montos figuran Grupo Financiero Galicia, Transener y Central Puerto.
La remisión de utilidades es una operación legal y no implica, por sí sola, una irregularidad. La discusión económica pasa por otro lado: qué capacidad tiene la Argentina para generar divisas y, al mismo tiempo, permitir que salgan miles de millones sin que eso comprometa la acumulación de reservas y la inversión productiva.
Los dólares de los ahorristas también presionan sobre las reservas
La demanda de moneda extranjera por parte de las personas también sigue siendo elevada. El balance cambiario de agosto registró compras por US$ 3.366 millones, entre billetes, gastos en servicios y otros consumos corrientes, y transferencias sin fines específicos. Alrededor de 1,7 millones de personas accedieron al mercado de cambios ese mes.
El propio Banco Central estimó que unos US$ 900 millones se destinaron a consumos con tarjetas asociados a servicios y otros gastos corrientes en el exterior. Otros US$ 700 millones incrementaron la posición de activos externos del sector privado, mientras que cerca de US$ 1.100 millones permanecieron depositados en bancos locales.
La diferencia importa: no todos los dólares comprados por particulares salen automáticamente del país. Pero los datos muestran que el turismo y los pagos en el exterior, junto con la acumulación de activos en moneda extranjera, compiten con otras necesidades de divisas de la economía.
En paralelo, las compras del Banco Central en el mercado cambiario bajaron de US$ 2.163 millones en julio a US$ 770 millones en agosto. Aunque las reservas internacionales aumentaron durante ese último mes, el ritmo de adquisición de dólares se redujo en un momento de fuerte demanda privada.
Un modelo que genera dólares, pero no garantiza desarrollo
El contraste expone una de las contradicciones del programa económico de Milei. El Gobierno apuesta a que la energía, la minería y el agro multipliquen las exportaciones y se conviertan en fuentes permanentes de divisas. Sin embargo, generar dólares no equivale automáticamente a acumular reservas ni a crear empleo.
La advertencia de Fanelli apunta precisamente a ese punto: si el superávit comercial termina convertido en consumos en el exterior o en activos dolarizados que no financian nuevas inversiones, el ingreso de divisas puede no traducirse en una expansión sostenida de la actividad.
La pregunta de fondo es quién se beneficia de los recursos que genera la economía argentina y qué mecanismos permiten transformar esa riqueza en infraestructura, producción, mejores salarios y trabajo. Vaca Muerta puede convertirse en una fuente estratégica de dólares, pero su potencial no alcanza por sí solo para garantizar el desarrollo.
Mientras las empresas giran ganancias al exterior y los particulares demandan divisas, el Gobierno defiende la flexibilización cambiaria como parte de su programa de normalización económica. El desafío sigue siendo el mismo: conseguir que los dólares que entran al país no sean apenas una escala antes de volver a salir.




