La crisis también golpea al empleo. Según ADIMRA, la cantidad de trabajadores del sector cayó 1,9% interanual en septiembre. Además, el 45,2% de las empresas consultadas no espera aumentar su producción durante el próximo trimestre, una señal de que la recuperación todavía no aparece en las perspectivas de buena parte de los fabricantes.
El retroceso se extendió a las principales provincias metalúrgicas. Entre Ríos registró una caída interanual del 5,5%, Córdoba del 4,6% y Buenos Aires del 3,7%. También hubo bajas en Santa Fe (-2,3%) y Mendoza (-1,1%).
El cuadro confirma que la contracción no se limita a una región ni a una actividad puntual. La metalurgia abastece a sectores como la construcción, la industria automotriz, la agroindustria y la producción de maquinaria. Cuando se frena, el impacto se transmite a una extensa red de proveedores, talleres y trabajadores.
Un modelo que no logra reactivar la industria
La debilidad de la demanda y la postergación de inversiones aparecen entre los factores señalados por los propios industriales. A eso se suma la preocupación por la competencia de productos importados y por la posibilidad de que los grandes proyectos de inversión en energía y minería no se traduzcan en pedidos para las empresas nacionales.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió que la actividad continúa sin mostrar señales claras de recuperación y planteó que las inversiones anunciadas deben integrar a los fabricantes argentinos para impulsar la producción y el empleo local.
Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene su rumbo económico, los datos industriales muestran las dificultades para convertir ese esquema en una recuperación sostenida de la producción manufacturera. El retroceso metalúrgico, la caída del empleo y la falta de expectativas de crecimiento vuelven a poner en cuestión el futuro de un sector clave para la industria nacional.