El deterioro no quedó concentrado en una sola rama. Todos los sectores relevados por ADIMRA registraron bajas interanuales durante agosto.
La mayor caída correspondió a bienes de capital, con 11,1%, seguida por fundición, que retrocedió 7,9%. También bajaron carrocerías, remolques y semirremolques (-6,6%), autopartes (-6,4%), otros productos de metal (-4,7%), equipos y aparatos eléctricos (-4,4%) y equipamiento médico (-3,2%). La maquinaria agrícola tuvo la menor contracción, aunque igualmente cayó 2,7%.
El escenario también se refleja en las distintas cadenas de valor. Los proveedores vinculados a la construcción retrocedieron 9,3% y los relacionados con el consumo final, 8,8%. En ambos casos, las empresas señalaron la debilidad de los pedidos y de la demanda como uno de los principales problemas.
Menos producción y más dificultades financieras
A la baja de la actividad se suma un deterioro en la situación financiera de las empresas. El 10,3% de las firmas metalúrgicas relevadas registra atrasos en sus obligaciones, otro indicador que aparece junto con la menor producción y el bajo uso de las plantas.
El empleo también mostró una variación negativa: cayó 2,5% interanual y 0,3% respecto de julio, según el informe sectorial. La situación fue particularmente marcada en provincias como Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, donde la actividad metalúrgica registró bajas interanuales.
Las expectativas tampoco muestran, por ahora, un cambio marcado. Según el relevamiento citado por Infobae, el 68,1% de las empresas no espera aumentar su producción durante el próximo trimestre: el 46,8% prevé mantenerla sin cambios y el 21,3% anticipa una nueva caída.
El dato de agosto deja así una fotografía concreta del sector: menos producción, plantas trabajando a menos de la mitad de su capacidad y una parte creciente de las empresas con dificultades para cumplir sus obligaciones.