Los clientes elegían la caja y entregaban grandes cantidades de efectivo para realizar los depósitos. Castro tomaba los fajos y los llevaba hasta una máquina contadora ubicada en un box contiguo, fuera del campo visual de quienes habían entregado el dinero.
Según quedó acreditado en el juicio, antes de pasar los billetes por la máquina —o después de una primera cuenta— la mujer retiraba algunos y los escondía dentro de un folleto publicitario del Banco Nación. La disposición de las cajas y un vidrio esmerilado ayudaban a ocultar lo que estaba haciendo.
El mecanismo tenía además otra particularidad: cuando el cliente recibía el comprobante y descubría que faltaba dinero respecto del monto que había contado, muchas veces asumía que el error había sido suyo.
Así, en lugar de sospechar del cajero, algunos volvían a contar el dinero y reponían el faltante. Las víctimas eran principalmente clientes habituales que realizaban depósitos importantes, entre ellos representantes de empresas locales.
Cómo descubrieron la maniobra
El engaño quedó al descubierto el 17 de noviembre de 2023. Un compañero de trabajo de Castro llegó hasta su caja para hacer una consulta interna, pero como estaba atendiendo a un cliente decidió esperar.
En ese momento observó cómo retiraba billetes de un depósito y los colocaba dentro de un folleto. El trabajador revisó después el material y encontró allí el dinero que había sido separado del fajo. La situación fue informada a los superiores del banco, que ordenaron revisar las cámaras de seguridad.
Las imágenes permitieron retroceder hasta operaciones anteriores y detectar otras maniobras. La investigación había identificado inicialmente 22 hechos: 20 atribuidos a Castro y dos a Arias Knudsen. Finalmente, el tribunal consideró acreditados 18.
El Tribunal Oral Federal de Salta consideró a ambos responsables del delito de estafa en concurso ideal con incumplimiento de los deberes de funcionario público. La investigación había comenzado luego de una denuncia de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas por los faltantes registrados en la sucursal.
La causa terminó así con dos condenas y con una maniobra que quedó registrada en las cámaras: los clientes entregaban el dinero para depositarlo en el banco y algunos de esos billetes desaparecían antes de llegar a la cuenta.