“Fue algo súper emocionante, hubo mucha emoción, lágrimas”, contó Adriana, su mamá, al recordar el instante en diálogo con Noticias 7, de Canal 7 de Jujuy.
El camino hasta ese momento estuvo lejos de ser sencillo. Tras recibir el diagnóstico, Enri fue operado en Jujuy y posteriormente trasladado a Buenos Aires para continuar su tratamiento en el Hospital Garrahan.
A mediados de julio, la familia recibió otra noticia difícil cuando los estudios mostraron que el tumor había vuelto a crecer. Eso obligó a los médicos a intensificar el tratamiento con radioterapia, lo que generó complicaciones, internaciones recurrentes y momentos especialmente duros para el pequeño.
Pero Enri siguió adelante. Durante su estadía en Buenos Aires encontró en el fútbol, la pintura y el canto una forma de distraerse y mantener la esperanza. “Quiero ser fuerte, quiero estar bien, quiero volver a Jujuy”, repetía, según contó su mamá.
Ahora, después de completar la última quimioterapia, la familia espera poder regresar a Jujuy a fines de septiembre o principios de octubre, una vez que finalicen los controles médicos y una nueva resonancia.
“Me demostró que es una persona muy fuerte que entiende tantas cosas siendo tan pequeño”, expresó Adriana sobre su hijo.
La campanita del Garrahan sonó esta vez por Enri. Y detrás de ese sonido quedaron un año y cuatro meses de tratamiento, una familia que no bajó los brazos y un nene de apenas 7 años que cumplió uno de sus grandes sueños: terminar su tratamiento y volver a casa.