Elsztain: el verdadero imperio del socio de Milei que quiere comprar Malvinas
Por Patricio da Torre
Eduardo Elsztain volvió al centro de la escena por sus inversiones en las Islas Malvinas, pero la participación en la Falkland Islands Company es apenas una pieza de un entramado empresario mucho más grande. El dueño de IRSA y Cresud controla shoppings, hoteles, tierras, desarrollos inmobiliarios, bancos y empresas mineras, mientras mantiene desde hace años un vínculo cercano y personal con Javier Milei.
Elsztain reconoció esta semana que tiene una participación cercana al 2% de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía británica que administra buena parte de la actividad económica de las islas y que ofrece servicios inmobiliarios, agropecuarios, construcción, logística, seguridad, seguros y turismo.
La inversión comenzó en 2005/2006. Pero el dato que volvió a poner al empresario bajo la lupa es el antecedente de 2017: ese año intentó quedarse con el control mayoritario de la compañía. La operación fue bloqueada por las autoridades británicas durante el gobierno de Theresa May y Elsztain terminó conservando solamente la participación minoritaria que había adquirido en el mercado.
Según explicó el propio empresario, la idea detrás de aquella operación era mucho más que un negocio. En una carta difundida recientemente, sostuvo que la estrategia consistía en “estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina” para ayudar al reclamo de soberanía.
Elsztain contó que pensó que aquella podía ser una oportunidad para que una empresa argentina tomara el control de la FIC y que eso podía impulsar a otros empresarios y ciudadanos a involucrarse. Incluso aseguró que “pensé que esa era nuestra oportunidad” y que imaginaba que la operación podía “transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social”.
La propuesta no prosperó. Las autoridades británicas impidieron la compra y la mayoría accionaria quedó en manos de Staunton Holdings Ltd. Elsztain, sin embargo, no cerró la puerta a repetir una operación semejante: “Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo –y quién dice– quizás vuelva a pasar”, escribió.
El imperio detrás de Malvinas
La participación en la FIC puede resultar llamativa por su relación con la disputa de soberanía, pero representa una parte muy pequeña del poder económico construido por Elsztain durante más de tres décadas.
El empresario controla de manera directa e indirecta cerca del 38% de Cresud, que a su vez tiene el 53% de IRSA. Esa estructura societaria le permite manejar un conglomerado con miles de millones de dólares en activos.
IRSA es uno de los principales grupos inmobiliarios de la Argentina y tiene participación en 18 centros comerciales que suman más de 410.000 metros cuadrados, entre ellos Abasto, Alto Palermo, Alto Avellaneda, Alcorta Shopping, Patio Bullrich, Dot Baires, Distrito Arcos, Alto Rosario y Terrazas de Mayo.
El grupo siguió comprando activos durante los últimos años. En 2025 adquirió el shopping de Haedo por US$9 millones y en junio de 2026 compró Los Gallegos, en Mar del Plata, por otros US$13,5 millones. Además, desarrolla Distrito Diagonal en La Plata y el megaemprendimiento Ramblas del Plata, sobre unas 70 hectáreas de la Costanera Sur porteña, valuado por la propia compañía en alrededor de US$1.800 millones.
El negocio también incluye hoteles como el Intercontinental, el Llao Llao y el Libertador, además de oficinas, desarrollos residenciales y una participación relevante en el Banco Hipotecario.
Y hay otro gigante dentro del grupo: Cresud, el brazo agropecuario. La compañía posee unas 728.000 hectáreas propias y otras 149.000 arrendadas, cerca de 880.000 hectáreas en total, distribuidas entre Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay a través de sus distintas sociedades.
En el último período informado, Cresud registró ingresos cercanos a US$765 millones, un EBITDA de US$182 millones y activos por unos US$4.273 millones.
A ese entramado se sumó en los últimos años la minería. Elsztain es presidente y principal accionista de Austral Gold, que opera el proyecto de oro y plata Casposo en San Juan, y participa además del proyecto aurífero Hualilán.
El vínculo con Milei viene desde el principio
El poder económico de Elsztain tiene además una conexión directa con Javier Milei que excede el vínculo habitual entre un empresario y un gobierno.
Elsztain fue uno de los empresarios del círculo que recibió a Milei desde los primeros meses de su campaña presidencial. El Foro Llao Llao, organizado en su hotel de Bariloche, reunió al entonces candidato con buena parte del establishment empresario en abril de 2023.
Pero el vínculo se hizo todavía más visible durante la campaña: el Hotel Libertador, propiedad de IRSA, se convirtió en la base de operaciones y residencia de Milei durante buena parte de 2023. El entonces candidato permaneció allí incluso después de las elecciones y hasta su mudanza a la Quinta de Olivos.
Elsztain también tuvo un papel en el acercamiento de Milei al mundo judío ortodoxo. Antes de las elecciones impulsó el viaje del entonces candidato a Nueva York para visitar la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson. Después de ganar las elecciones, Milei regresó al lugar acompañado, entre otros, por el propio Elsztain.
La relación continuó durante el Gobierno. Milei participó del Foro Llao Llao y volvió a mostrarse junto a Elsztain, mientras el empresario mantuvo acceso directo al círculo presidencial.
De hecho, El País describió a Elsztain como “el empresario que susurra a Milei”, al analizar su cercanía personal con el Presidente y su creciente apuesta por sectores favorecidos por la orientación económica del Gobierno.
De los negocios a Malvinas
La coincidencia entre el vínculo con Milei y la cuestión Malvinas agrega una particularidad al caso.
Mientras el Gobierno endurece ahora su posición frente a las empresas que operan en las islas y prepara nuevas sanciones contra compañías vinculadas a la explotación de recursos, Elsztain ya había intentado años atrás entrar mucho más profundamente en la economía del archipiélago.
La FIC no es una empresa menor. Tiene presencia en construcción, propiedades, seguros, logística, seguridad, turismo y otros servicios esenciales en las islas. Incluso administra propiedades residenciales y ofrece excursiones por los campos de batalla de la guerra de 1982 y el cementerio argentino de Darwin.
Por eso, el antecedente de 2017 adquiere otra dimensión: Elsztain no llegó ahora a Malvinas. Hace más de 20 años que compra acciones de una empresa estratégica del archipiélago y hace casi una década intentó quedarse con su control.
Él mismo explicó el objetivo en términos de soberanía: entrar económicamente en la vida de las islas para, con el tiempo, modificar la relación con el territorio disputado.
Hoy conserva alrededor del 2% de la compañía y volvió a dejar abierta la posibilidad de intentarlo nuevamente.
Así, detrás de la discusión por la participación de Elsztain en una empresa de Malvinas aparece también el perfil de uno de los empresarios más poderosos de la Argentina: un hombre que construyó un imperio de shoppings, hoteles, tierras, bancos y minería y que, al mismo tiempo, mantiene desde el inicio de la carrera presidencial de Milei una relación particularmente estrecha con el actual Gobierno.





