El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a respaldar el programa económico del Gobierno de Javier Milei, aunque planteó una advertencia sobre uno de los principales desafíos de la economía argentina: que el crecimiento deje de concentrarse en unos pocos sectores y llegue también a otras actividades y a los trabajadores.
La vocera del organismo, Julie Kozack, destacó los avances en la estabilización macroeconómica, entre ellos la reducción de la inflación, el fortalecimiento de la posición externa, la acumulación de reservas y la disciplina fiscal. Sin embargo, señaló que ahora el desafío es ampliar esos resultados al conjunto de la economía.
“Es importante asegurar que el crecimiento, que hasta ahora ha sido sobre todo en los sectores de energía, minería y agricultura, se amplíe y se distribuya de forma más equitativa entre sectores de la economía, pero también entre trabajadores”, sostuvo Kozack.
El planteo del FMI coincide con uno de los problemas que muestran los últimos indicadores: las actividades vinculadas con los recursos naturales y las exportaciones tienen un comportamiento diferente al de sectores con mayor capacidad de generar empleo, como la industria, el comercio y la construcción.
De hecho, en su último informe sobre Argentina, el propio Fondo había señalado que la recuperación económica era desigual y que los sectores más intensivos en mano de obra, particularmente la construcción y la industria manufacturera, estaban quedando por detrás de actividades primarias y financieras. También había advertido sobre el aumento de la informalidad y la desaceleración del crecimiento del empleo.
Ahora, Kozack señaló que las conversaciones con el Gobierno están enfocadas precisamente en cómo consolidar la estabilización y extender sus beneficios al resto de la economía. Para el organismo, eso requiere más inversión, creación de empleo y mejores oportunidades para los trabajadores.
Sigue en discusión el desembolso del FMI
El mensaje del Fondo se conoció después de la misión técnica que encabezó Joyce Wong en Buenos Aires entre el 21 y el 29 de septiembre. Las conversaciones continuarán durante las próximas semanas con el objetivo de alcanzar un acuerdo a nivel de staff sobre la tercera revisión del programa.
Por eso, el respaldo expresado por Kozack no equivale todavía a la aprobación definitiva de la revisión ni a la confirmación de un nuevo desembolso. El monto que está en juego ronda los 900 millones de dólares, aunque distintas estimaciones ubican el próximo giro en torno a los US$869 millones.
El mensaje del FMI combina así dos elementos: reconoce los avances del Gobierno en materia de estabilización, pero al mismo tiempo pone el foco en una cuestión que empieza a ser central para la segunda etapa del programa: que el crecimiento no quede limitado a energía, minería y agro y pueda traducirse en más actividad y empleo en el resto de la economía.