Las declaraciones económicas estuvieron acompañadas por otra definición que volvió a alimentar las especulaciones sobre su futuro político.
Consultada sobre una eventual candidatura para 2027, Bullrich respondió: “¿En qué lugar me va a encontrar el 2027? No lo sé, no es lo que me preocupa”.
La senadora aclaró que todavía no está definido cómo se ordenará la oferta electoral y señaló que cuenta con más de cinco años de mandato por delante. También evitó hablar de una ruptura con Milei y explicó que sus planteos buscan representar las preocupaciones de distintos sectores de la sociedad.
“Lo importante es que este proyecto pueda avanzar”, sostuvo Bullrich, que en lugar de hablar específicamente de una eventual reelección de Milei puso el acento en la continuidad del proyecto y de las reformas.
La dirigente también recordó que a los gobiernos no peronistas les resultó históricamente difícil conseguir una reelección y mencionó los casos de Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri. Su planteo fue que el desafío es evitar que el proceso de reformas se interrumpa.
Una diferencia que se vuelve cada vez más visible
Bullrich mantiene así una posición particular dentro del oficialismo: respalda las reformas estructurales de Milei, pero reclama que sus resultados lleguen más rápidamente a la economía cotidiana.
Ante una pregunta sobre si Argentina atraviesa una recesión, evitó coincidir con quienes ya utilizan esa definición y sostuvo que habrá que esperar los próximos datos para determinarlo. Al mismo tiempo, pidió paciencia para evaluar transformaciones económicas de largo plazo y mencionó como ejemplos a Portugal, Grecia e Israel.
En paralelo, su indefinición sobre 2027 mantiene abierta la posibilidad de que pueda tener un rol electoral propio. Por ahora, Bullrich no confirmó una candidatura y sostuvo que “cómo se va a ordenar la oferta electoral es algo que aún está en veremos”.
La definición llega en un momento en el que Milei ya comenzó a plantear públicamente las elecciones de 2027 como una elección entre la continuidad de su programa y un eventual regreso a lo que él denomina “la decadencia”. Bullrich, en cambio, habla de la continuidad del proyecto pero insiste en que sus reformas tienen que empezar a sentirse en el bolsillo de los argentinos.