Hasta ahora, el Fondo de Fomento Cinematográfico se nutría de recursos vinculados específicamente a la actividad audiovisual. Con el nuevo esquema, esos ingresos dejan de estar garantizados por ley y el financiamiento del organismo queda sujeto a las partidas presupuestarias que determine cada año el Estado.
Para la Academia de Cine Argentina, el cambio pone en riesgo la continuidad de la producción cinematográfica nacional. La entidad reclama que se derogue la modificación antes de que entre en vigencia y sostiene que el sistema de financiamiento específico fue una política sostenida durante décadas.
La protesta encontró eco en San Sebastián. Su director, José Luis Rebordinos, respaldó públicamente la iniciativa argentina y consideró que la reforma supone un golpe especialmente fuerte para el cine nacional. El festival decidió exhibir el spot antes de las películas argentinas que no forman parte de la Sección Oficial, ya que las normas internacionales del certamen impiden ese tipo de anuncios durante las funciones de la competencia principal.
El mensaje argentino llegó así a directores, productores, actores, críticos y programadores de todo el mundo en uno de los encuentros más importantes de la industria cinematográfica internacional.
La preocupación no se limita al financiamiento de las películas. El propio Consejo Asesor del INCAA advirtió que la eliminación de los recursos específicos puede afectar la producción, el empleo de técnicos y trabajadores audiovisuales, los festivales, las salas independientes y las productoras pequeñas y medianas.
Mientras tanto, el organismo continúa funcionando durante 2026 bajo el esquema presupuestario vigente. De hecho, una resolución oficial de julio estableció un presupuesto anual de US$500.000 para incentivos económicos destinados a la exhibición y desarrollo del cine nacional.
El conflicto, entonces, tiene una fecha marcada en el calendario: el 1° de enero de 2028. Si antes de ese día no se modifica la legislación, el INCAA dejará de contar con el mecanismo de financiamiento específico establecido durante décadas y dependerá de las asignaciones que consiga cada año dentro del Presupuesto nacional.
Por eso, mientras las películas argentinas compiten y se exhiben en San Sebastián, el cine nacional aprovecha una de las principales vidrieras internacionales para advertir sobre lo que puede ocurrir con su sistema de producción cuando llegue 2028.