El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció un plan para abrir cinco supermercados de propiedad municipal, siendo una por cada distrito, que ofrecerán un descuento del 30% sobre una canasta básica de alimentos esenciales.
La medida busca aliviar la crisis de asequibilidad y el costo de vida en la ciudad. Según estimaciones oficiales de la Corporación de Desarrollo Económico, la iniciativa podría generar un ahorro de u$s90 mensuales por comprador, lo que representa unos u$s1.000 al año.
El esquema de descuentos abarcará productos frescos y saludables como frutas, verduras, carnes, mariscos, pasta, pan, lácteos, frutos secos, arroz y legumbres, mientras que los artículos restantes se comercializarán a precio de mercado.
Para garantizar la estabilidad, los precios rebajados se fijarán mensualmente un 30% por debajo del promedio minorista de la ciudad, evitando fluctuaciones semanales. Asimismo, con el fin de no competir de forma directa con las bodegas y comercios de barrio, las tiendas municipales no venderán comida caliente.
Para la puesta en marcha de este proyecto, se anunció desde el gobierno que la ciudad financiará la construcción de los inmuebles, eximirá a los operadores del pago de alquileres e impuestos inmobiliarios, y otorgará subsidios de funcionamiento.
El gobierno municipal seleccionará operadores privados mediante una solicitud de propuestas de 44 páginas, exigiendo que estos garanticen salarios dignos para las familias y respeten acuerdos de paz laboral. La primera sede está proyectada para abrir el próximo año en el Bronx, seguida por una segunda en East Harlem para 2029, mientras se evalúan los emplazamientos definitivos para Brooklyn, Queens y Staten Island.
El proyecto cuenta con un presupuesto de u$s70 millones en fondos de capital aprobados por el Concejo Municipal y la supervisión de la Corporación de Desarrollo Económico, liderada por Anthony E. Shorris y Lina Khan. A pesar del respaldo de organizaciones contra el hambre y concejales locales, la iniciativa ha generado duras críticas por parte de economistas y representantes de pequeños comerciantes, quienes advierten sobre una competencia desleal que podría obligar al cierre de supermercados de menor escala.