“Salimos en moto porque había llovido mucho y los caminos estaban intransitables. Más o menos me imaginaba por dónde era, pero no estaba seguro. De repente vimos dos camionetas y una figura enorme. Mi hijo me dijo: ‘Ese es el Dibu, papá’. No lo podía creer”, recordó Leonardo Albarracín en declaraciones al diario La Capital de Mar del Plata.
Tras acercarse para saludar al campeón del mundo, padre e hijo descubrieron el problema que enfrentaba el arquero. Sin dudarlo, decidieron colaborar para intentar liberar los vehículos.
La ayuda llegó desde el lugar menos pensado. Leonardo llevaba una navaja que resultó clave para cortar los nudos de las lingas que utilizaban para remolcar las camionetas. Arrodillado sobre el barro, trabajó junto al futbolista mientras conversaban de distintos temas.
“La calidad humana del Dibu es impresionante. No hablamos del Mundial ni de fútbol. Fue una charla común, como si nos conociéramos desde hacía mucho tiempo”, relató Albarracín.
La tarea para sacar las camionetas demandó más de tres horas de esfuerzo conjunto. Leonardo llamó a su esposa para que acercara una pala y otra linga, mientras que otro de sus hijos también se sumó a la colaboración.
En medio del operativo, el propio Martínez fue hasta su campo para buscar un pequeño tractor que terminó siendo determinante para destrabar los vehículos.
Finalmente, tras un intenso trabajo, lograron sacar ambas camionetas del barro. Según contó Leonardo, el arquero expresó su agradecimiento en reiteradas oportunidades.
“Antes de irse nos dio las gracias de todas las formas posibles y nos dijo que lo habíamos salvado. Imaginate lo que significa escuchar eso de alguien que nos dio tantas alegrías a todos los argentinos”, recordó.