Zonas Frías: quiénes pierden el subsidio al gas y cuánto pueden pagar de más
La reforma del régimen de Zonas Frías ya es ley y sus efectos van mucho más allá de la votación del Senado. El nuevo esquema elimina el descuento automático en las facturas de gas para unos 3,35 millones de usuarios de distintas provincias y cambia, además, la manera en que se calcula el beneficio para quienes continúen dentro del régimen.
El cambio fue aprobado por el Senado el jueves con 38 votos a favor y 8 en contra y retrotrae el alcance territorial del régimen a los criterios originales de 2002. El descuento automático queda concentrado en la Patagonia, Malargüe y la Puna.
Eso significa que miles de hogares que hasta ahora tenían una reducción de entre 30% y 50% en el precio del gas dejarán de recibirla automáticamente. En las zonas que fueron incorporadas en 2021, quienes quieran mantener algún tipo de asistencia deberán demostrar que cumplen los requisitos de vulnerabilidad socioeconómica establecidos por el nuevo esquema.
¿A quiénes afecta?
La provincia de Buenos Aires es una de las más golpeadas. 94 municipios quedan fuera del régimen general y alrededor de 1,24 millones de hogares dejarán de tener el descuento automático.
Entre las localidades alcanzadas están Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil, Necochea, Olavarría, Pergamino, Junín, Pilar, San Pedro, Zárate, Campana, Mercedes, Pinamar, Villa Gesell y Tres Arroyos, entre muchas otras. El único municipio bonaerense que mantiene el beneficio por pertenecer formalmente a la Patagonia es Patagones.
También habrá cambios importantes en otras provincias.
En Mendoza, solamente Malargüe conservará el régimen automático. Los otros 17 departamentos que habían sido incorporados con la ampliación de 2021 quedarán afuera.
En Córdoba, perderán el beneficio automático 13 departamentos del centro y sur, entre ellos Río Cuarto y Juárez Celman.
En Santa Fe, la modificación afecta a los departamentos del sur y alcanza a unos 550.000 hogares.
La reforma también impacta en La Pampa, San Luis, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan y Jujuy.
¿Cuánto puede aumentar la factura?
El impacto concreto dependerá del consumo de cada hogar y de si logra acceder al nuevo subsidio focalizado.
Un cálculo del IERAL de la Fundación Mediterránea tomó como ejemplo un hogar de Bahía Blanca que consume 118 metros cúbicos mensuales. Con la pérdida del beneficio, su factura pasaría de unos $19.945 a $39.890: prácticamente el doble.
Para un hogar de la misma ciudad que sí consiga acceder al subsidio focalizado, el aumento estimado sería del 22%. La Secretaría de Energía, por su parte, calculó que quienes pierdan el beneficio en las zonas templadas podrían afrontar unos $15.000 adicionales por mes.
No todos los hogares de las zonas excluidas quedarán necesariamente sin asistencia. El nuevo esquema contempla el acceso al Subsidio Energético Focalizado (SEF) para quienes acrediten vulnerabilidad. Entre los criterios aparecen los hogares con ingresos de hasta tres Canastas Básicas Totales, beneficiarios de determinados programas sociales, hogares registrados en el ReNaBaP, veteranos de Malvinas y personas que tengan un integrante con Certificado Único de Discapacidad, bajo las condiciones previstas por la normativa.
Incluso los que conservan el subsidio pagarán más
Hay otro cambio que puede pasar inadvertido.
Hasta ahora, el descuento de Zona Fría se aplicaba sobre el total de la factura, con porcentajes de entre 30% y 50%. Con la nueva ley, la bonificación se calculará exclusivamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).
Eso significa que componentes como el transporte, la distribución y determinados impuestos ya no quedan alcanzados de la misma manera por el descuento. Por eso, incluso los usuarios que permanezcan dentro del régimen podrían recibir facturas más caras. Las estimaciones manejadas durante el debate ubicaron el incremento en torno al 25% para los usuarios de la zona fría histórica.
El Gobierno sostiene que la modificación permitirá reducir el costo fiscal del régimen. Según sus cálculos, el esquema anterior generaba un déficit de unos $485.000 millones, mientras que con la reforma proyecta un ahorro de $272.099 millones.
Un nuevo golpe sobre tarifas que ya aumentaron muy por encima de la inflación
La discusión sobre Zona Fría se produce después de una fuerte recomposición de las tarifas de los servicios públicos durante la gestión de Javier Milei.
De acuerdo con el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP-UBA, entre diciembre de 2023 y agosto de 2026 el gasto estimado de un hogar representativo del AMBA en los servicios públicos aumentó 944%, frente a una inflación acumulada del 249%.
Dentro de esa canasta, el gasto estimado en gas aumentó 2.071% y el de electricidad 501% desde diciembre de 2023. El propio informe aclara que estas cifras reflejan la evolución del gasto de un hogar de referencia, considerando consumos determinados y la estacionalidad, por lo que no equivalen al aumento de todas las tarifas ni de todas las facturas individuales.
El dato permite dimensionar el contexto en el que llega la nueva reforma: el recorte del beneficio de Zona Fría no se aplica sobre las tarifas que existían antes de diciembre de 2023, sino sobre un esquema que ya atravesó una fuerte recomposición.





