La actividad económica se desplomó 2,9% y ya se habla de »recesión técnica»
La economía argentina volvió a retroceder y esta vez lo hizo con una caída que sorprendió incluso a las estimaciones privadas. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC bajó 2,9% en julio respecto de junio y también registró una caída interanual del 1,4%.
El dato encendió las alarmas porque julio borró el leve repunte registrado durante junio y dejó a la actividad en su nivel más bajo desde marzo de 2025. Además, la caída mensual fue la más fuerte desde abril de 2020, si se excluyen los meses excepcionales de la pandemia.
El resultado también fue peor de lo esperado: las proyecciones privadas anticipaban una baja mensual cercana al 0,8%, por lo que el retroceso finalmente informado por el INDEC fue más de tres veces superior.
Comercio, industria y construcción, en rojo
El dato tiene un componente particularmente significativo: los sectores vinculados al mercado interno volvieron a mostrar fuertes retrocesos.
El comercio mayorista, minorista y las reparaciones cayó 5,1% interanual, mientras que la industria manufacturera retrocedió 4,6%. Entre ambos sectores restaron 1,3 puntos porcentuales al resultado general del EMAE.
La construcción, otro de los sectores directamente vinculados con el empleo y la actividad doméstica, cayó 3,3% interanual. También retrocedió la intermediación financiera, que bajó 3% después de seis meses consecutivos de crecimiento.
En sentido contrario, algunos sectores vinculados a las exportaciones tuvieron números positivos. La pesca creció 424,5% interanual —con una base de comparación particularmente baja—, la explotación de minas y canteras avanzó 8,4% y agricultura, ganadería, caza y silvicultura aumentó 0,7%.
El problema es que ese desempeño no alcanzó para compensar la caída de las actividades más relacionadas con el mercado interno.
¿Argentina está entrando en una recesión técnica?
Todavía no se puede afirmar que haya una recesión técnica.
La definición habitual considera que existe cuando el PBI registra dos trimestres consecutivos de contracción respecto del trimestre anterior, tomando la serie desestacionalizada. El segundo trimestre de 2026 ya había mostrado una contracción y el fuerte retroceso de julio aumenta la posibilidad de que el tercer trimestre vuelva a cerrar en negativo.
Por eso algunos economistas comenzaron a utilizar esa expresión.
Diego Piccardo, de Fundación Libertad y Progreso, calificó el retroceso de julio como una contracción de una magnitud extraordinaria y sostuvo que, si la caída se repitiera durante doce meses, implicaría una reducción de casi un tercio de la economía. Aclaró que se trata solamente de una referencia para dimensionar el dato y no de una proyección.
Santiago Casas, de EcoAnalytics, también puso el foco en el comportamiento de los sectores vinculados al mercado interno. Según su análisis, comercio, industria y construcción siguen sin reaccionar y el impulso de actividades como minería, petróleo y agro no estaría alcanzando para trasladarse al resto de la economía.
Para Justina Gedikian, de Cohen Aliados Financieros, el indicador quedó 4,1% por debajo de diciembre de 2025, lo que refleja la pérdida de continuidad de la recuperación.
El problema de una economía que avanza y retrocede
La evolución de 2026 muestra una economía con fuertes oscilaciones. Hubo meses de crecimiento y otros de contracción, sin conseguir consolidar una recuperación sostenida.
El propio INDEC muestra que, pese a la caída de julio, el acumulado de los primeros siete meses de 2026 todavía registra un crecimiento del 1,7% respecto del mismo período de 2025. El dato, por lo tanto, convive con una fuerte caída mensual y no implica que toda la actividad acumulada del año esté en terreno negativo.
El problema aparece cuando se observa qué sectores están creciendo y cuáles están cayendo. La minería, el agro y otros sectores vinculados a la producción primaria pueden mostrar mejoras mientras comercio, industria y construcción —actividades con un vínculo más directo con el consumo y el empleo urbano— permanecen debilitados.
Los analistas consultados por C5N señalaron justamente esa diferencia como uno de los principales problemas del esquema actual: el crecimiento de algunos sectores no estaría generando un impulso suficiente sobre el mercado interno.
Del “círculo virtuoso” a un nuevo escenario
El dato también vuelve a poner bajo la lupa las expectativas que había planteado el Gobierno para este período.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había afirmado en abril que comenzaban los que serían los próximos 18 a 20 meses más prósperos de las últimas décadas. Un mes después, ubicó el inicio de ese supuesto “círculo virtuoso” en junio y lo vinculó con una mejora de la industria y la construcción.
Los datos conocidos hasta ahora muestran otra dinámica: en julio, precisamente la industria, la construcción y el comercio volvieron a registrar retrocesos importantes.
Todavía falta conocer el comportamiento de agosto y septiembre para saber si el tercer trimestre termina efectivamente en contracción. Pero el dato de julio dejó una señal clara: la recuperación de la economía argentina volvió a perder fuerza y el mercado interno sigue siendo uno de sus principales puntos débiles.





