El velatorio se realizó en la Casa Rosada y convocó a una multitud que se acercó para darle el último adiós. Bajo la lluvia, con banderas, cánticos, lágrimas y mensajes de apoyo a Cristina Fernández de Kirchner, miles de personas colmaron la Plaza de Mayo y sus alrededores. Las imágenes de aquella despedida se convirtieron en una de las postales más recordadas de la historia política argentina reciente.
Kirchner había llegado a la Presidencia el 25 de mayo de 2003, en un país todavía golpeado por la crisis de 2001, el estallido social, la pobreza y el descrédito de la dirigencia política. Asumió después de obtener el 22,24% de los votos en la primera vuelta, cuando Carlos Menem, ganador de esa instancia, decidió bajarse del balotaje. Gobernó hasta el 10 de diciembre de 2007, cuando le entregó la banda presidencial a Cristina Fernández, tras cuatro años y medio de mandato.
Durante su presidencia, impulsó una política de recuperación económica, promovió la reactivación del empleo y convirtió los derechos humanos en uno de los ejes centrales de su gestión. Su figura también generó fuertes resistencias y controversias, pero construyó una identidad política propia y un vínculo especialmente intenso con amplios sectores populares, organizaciones sociales, sindicatos y jóvenes militantes.
Aquel 27 de octubre, la multitud que se acercó a despedirlo desbordó la Plaza de Mayo. No fue solamente una ceremonia institucional: para miles de personas, fue una forma de expresar agradecimiento, dolor y pertenencia política. Las imágenes de la gente bajo la lluvia, abrazada a sus banderas y cantando por Néstor y Cristina, quedaron grabadas en la memoria colectiva.
Dieciséis años después, el video de aquella despedida vuelve a circular en las redes sociales y recupera la dimensión popular de ese adiós. La frase que acompaña las imágenes lo resume con una idea sencilla y contundente: “Poder es que la gente te quiera”.