Milei cambió su ley sobre Malvinas por un arreglo de Santiago Caputo con EEUU: »Me cago en ese pendejo»
El Gobierno de Javier Milei anunció por cadena nacional una ley para defender la soberanía argentina, pero terminó modificando puntos centrales del proyecto después de los reclamos de Estados Unidos. Los cambios limitaron las sanciones a empresas vinculadas con la explotación de recursos en las Islas Malvinas y permitieron al oficialismo conseguir dictamen en Diputados con el respaldo de sus aliados. La contradicción encendió las críticas de la oposición, que denunció una concesión a los intereses empresariales estadounidenses.
Uno de los momentos más fuertes del debate lo protagonizó Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, quien apuntó directamente contra Santiago Caputo, el asesor presidencial señalado como uno de los impulsores del proyecto, y contra sus vínculos con Leonardo Scatturice, empresario del sector aeronáutico con conexiones en Estados Unidos.
“Un capricho de un pendejo que le va a ir a vender no sé qué cosa a los Estados Unidos junto a un mafioso del sector de la aviación le genera un problema al Congreso”, lanzó Martínez durante el plenario de comisiones. Y redobló la apuesta: “Estamos haciendo otra cosa porque a ese pendejo se le ocurre. Me cago en ese pendejo”.
El diputado cuestionó que una iniciativa vinculada con una causa histórica para la Argentina terminara condicionada por decisiones políticas que, según denunció, responden a intereses ajenos a la defensa nacional. Sus declaraciones apuntaron a Caputo y a las relaciones que mantiene con Scatturice, en medio de las preguntas sobre quiénes influyeron en la redacción y las modificaciones del texto.
"Un capricho de un pendejo que le va a ir a vender no se qué cosa a los EEUU junto a un mafioso del sector de la aviación le genera un problema al Congreso. Estamos haciendo otra cosa porque a ese pendejo se le ocurre. Me cago en ese pendejo". @gerpmartinez sobre Santiago Caputo y Leonardo Scatturice y sus relaciones con los EEUU.
— Fabian Waldman ⭐️⭐️⭐️ (@FabianWaldman) October 27, 2026
La ley que Milei anunció por cadena nacional terminó cambiada
El proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, presentado por Milei como una herramienta para fortalecer la posición argentina frente a la explotación de recursos en Malvinas, modificó su alcance durante las negociaciones parlamentarias. El punto más controvertido fue el régimen de sanciones contra las empresas que participan en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en las islas, bajo licencias británicas que la Argentina considera ilegales.
La versión original contemplaba un alcance más amplio de las penalidades. Pero, tras los reclamos de Washington por el impacto que podían tener sobre compañías estadounidenses, el oficialismo aceptó limitar las sanciones a las operadoras directas y determinados proveedores y accionistas. Quedaron fuera del alcance previsto algunas filiales, subsidiarias, participaciones indirectas y accionistas minoritarios.
La modificación es relevante porque la actividad hidrocarburífera en Malvinas involucra a empresas extranjeras y proyectos de exploración que avanzan pese al reclamo argentino de soberanía. La ley que debía reforzar la capacidad de respuesta del país terminó flexibilizando parte de las herramientas que buscaban castigar esas operaciones.
Estados Unidos pidió cambios y el Gobierno los aceptó
Las críticas opositoras se apoyan en un dato concreto: funcionarios estadounidenses manifestaron su preocupación por el alcance de las sanciones y el Gobierno argentino terminó modificando el texto en ese punto. El subsecretario de Estado Christopher Landau había expresado el interés de Washington en la iniciativa, mientras que las empresas estadounidenses podían quedar alcanzadas por la redacción original.
Para el peronismo y la izquierda, la secuencia exhibe una contradicción difícil de disimular: el Gobierno invoca la soberanía nacional, pero adapta una ley argentina para evitar consecuencias sobre intereses empresariales de una potencia extranjera. La diputada Myriam Bregman cuestionó que un proyecto de estas características se hubiera redactado bajo condicionamientos de Estados Unidos, mientras que el diputado Juan Marino denunció que el Congreso estaba trabajando bajo su tutela.
Durante el debate, Juan Grabois también pidió que el oficialismo respondiera si los cambios habían sido solicitados por Washington. La pregunta quedó sin una respuesta clara del bloque libertario, en una discusión atravesada por los cuestionamientos a la influencia de funcionarios extranjeros.
Santiago Caputo, Scatturice y las preguntas que siguen abiertas
El discurso de Martínez puso el foco en el rol de Santiago Caputo, uno de los principales operadores políticos de Milei, y en sus vínculos con Leonardo Scatturice, empresario ligado al sector de la aviación y con relaciones en Estados Unidos. El diputado sostuvo que las decisiones de un asesor que no ocupa un cargo electivo estaban generando problemas parlamentarios y condicionando una iniciativa de importancia estratégica.
El oficialismo consiguió finalmente 60 firmas para el dictamen de mayoría, con el apoyo del PRO, la UCR y sectores de Provincias Unidas. El objetivo es llevar el proyecto al recinto el 12 de noviembre, aunque todavía hay artículos que generan resistencias y negociaciones pendientes.
La discusión va más allá de un cruce de insultos. Se trata de establecer quién define la política de soberanía argentina, qué intereses se priorizan y por qué un proyecto anunciado como una defensa nacional terminó incorporando cambios reclamados por Estados Unidos. Mientras Milei presenta la iniciativa como un avance estratégico, las modificaciones y las críticas de la oposición dejan planteada una pregunta central: ¿la ley busca fortalecer la posición argentina en Malvinas o proteger a las empresas que Washington quiere mantener al margen de las sanciones?





