Por segundo año consecutivo, el Gobierno argentino rechazó en Naciones Unidas una resolución que reclama el fin del embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. La decisión profundiza el alineamiento de Javier Milei con Donald Trump y rompe con más de tres décadas de continuidad diplomática argentina, en una votación que volvió a dejar a Washington en minoría frente a la comunidad internacional.
La resolución fue aprobada por 130 países, mientras que 17 votaron en contra y 25 se abstuvieron. El año pasado había reunido 165 votos favorables y apenas siete rechazos. Además de Argentina y Estados Unidos, se opusieron, entre otros, Paraguay, Colombia y Ecuador. Alemania, Italia y Letonia se abstuvieron por primera vez en 34 años.
El canciller Pablo Quirno justificó la postura del Gobierno con el argumento de que “no hay libertad sin democracia” y acusó al gobierno cubano de perseguir opositores y restringir derechos individuales. Para la Casa Rosada, el resultado refleja un cambio en el escenario internacional. Sin embargo, la resolución volvió a reunir una mayoría amplia contra una política de sanciones que Estados Unidos mantiene desde hace más de seis décadas.
Un giro diplomático que ya le costó el cargo a Mondino
El cambio no es nuevo. En 2024, cuando Argentina votó a favor de reclamar el levantamiento del embargo, Milei desplazó a la entonces canciller Diana Mondino y la reemplazó por Gerardo Werthein. Un año después, el país votó por primera vez en contra de la resolución y ahora, bajo la conducción de Quirno, ratifica esa línea.
La votación de la ONU no es vinculante, pero tiene un peso político internacional: expresa la posición mayoritaria de los Estados frente al bloqueo. Las sanciones estadounidenses, que comenzaron en 1960 y se ampliaron con el paso de las décadas, afectan el comercio y las operaciones financieras de la isla. En medio de una crisis energética y de abastecimiento, el endurecimiento de la presión de Washington agrava las dificultades cotidianas de la población cubana.
Malvinas, otra preocupación detrás del alineamiento
La decisión también abrió una discusión sobre la política exterior argentina y sus propios intereses soberanos. Desde el peronismo, el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco cuestionó que la administración de Milei acompañe a Estados Unidos en una votación que contradice una posición sostenida durante décadas y advirtió sobre el costo diplomático para el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas.
Cuba ha respaldado históricamente la posición argentina en la disputa con el Reino Unido y participa en el Comité Especial de Descolonización de la ONU. Para la oposición, el Gobierno debilita su capacidad de invocar el derecho internacional para defender la soberanía sobre las islas mientras abandona una resolución que reclama el fin de medidas coercitivas unilaterales.
El voto vuelve a dejar expuesta la prioridad de la política exterior libertaria: acompañar a Washington incluso cuando esa decisión supone apartarse de una tradición diplomática argentina y de una mayoría contundente en Naciones Unidas.