Milei defendió su ofensiva por Malvinas: “Hay que ser muy imbécil para creer que es una maniobra electoral”
Javier Milei salió a defender la nueva ofensiva de su Gobierno por la soberanía de las Islas Malvinas y rechazó que las medidas tengan un objetivo electoral. Sin embargo, su explicación abrió otro frente de cuestionamientos: el Presidente asegura que la estrategia se viene preparando desde hace tres años, aunque hasta hace pocos meses sostenía públicamente una posición diferente sobre la autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
Durante una entrevista con Neura, Milei respondió a quienes interpretaron los anuncios como una maniobra vinculada al escenario político y electoral. “Los analistas políticos dicen que impulsamos Malvinas por cuestión de imagen y oportunismo político. Es una estupidez mayúscula”, sostuvo.
El Presidente explicó que el endurecimiento de la política argentina se aceleró después de las declaraciones de Donald Trump sobre una eventual revisión de la posición de Estados Unidos frente al conflicto. “La cadena es disparada por el comentario de Donald Trump acerca de que estaba revisando la posición frente a Malvinas. Todos hechos exógenos”, afirmó.
"Hay que ser muy imbécil para creer que es una maniobra electoral"
— Corta (@somoscorta) September 16, 2026
Javier Milei dijo que las medidas por Malvinas se vienen "gestando hace 3 años", admitió "el disparador externo que hubo para aprovechar la oportunidad" y cuestionó "lo precario que son los analistas domésticos". pic.twitter.com/vpPNimHAeY
Y agregó: “Hay que ser muy estúpido, muy imbécil, si crees que es algo de una maniobra electoral cuando es algo que venimos gestando hace tres años”. Según su explicación, la decisión no habría surgido de los anuncios realizados en septiembre, sino que formaría parte de una estrategia que el Gobierno comenzó a desarrollar desde el inicio de su gestión.
Milei también explicó cuál sería el objetivo económico de esa estrategia. “¿Cómo es que metemos presión? Lo hacemos desde lo que desarrollamos en la energía, petróleo y gas, y los minerales. A la luz del RIGI, de las mejoras que estamos teniendo, usted tiene que elegir entre un proyecto incierto y los proyectos concretos, por ejemplo de Vaca Muerta”, sostuvo.
Y remarcó: “Si se le suma la geopolítica, entonces se abrió la ventana y nosotros la aprovechamos, pero no tenía ninguna intencionalidad política”.
El cambio de postura que le cuestiona la oposición
El problema para la explicación presidencial es que existe un antecedente reciente que muestra un cambio evidente en su discurso sobre Malvinas.
El 2 de abril de 2025, durante el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Milei había planteado que el camino hacia la soberanía pasaba por conseguir que los propios habitantes de las islas quisieran convertirse en argentinos.
“Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”, había dicho. Y agregó: “Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos”.
Aquella formulación fue interpretada como un reconocimiento al principio de autodeterminación de los isleños, una cuestión que históricamente la Argentina rechaza para el caso Malvinas y que constituye uno de los principales puntos de diferencia con la posición británica.
Ahora, en cambio, Milei sostiene explícitamente que “las Malvinas son argentinas” y que los isleños no tienen derecho a decidir sobre la soberanía. Ese cambio quedó expuesto en la cadena nacional de septiembre, cuando el Presidente endureció el discurso y anunció nuevas medidas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en el archipiélago.
La oposición utilizó precisamente esa diferencia para cuestionar la explicación de que se trate de una estrategia elaborada durante tres años.
El excanciller Jorge Taiana sostuvo que, después de años de una política que calificó como de “desmalvinización”, Milei ahora busca “galtierizar” su figura. También señaló que varias de las medidas anunciadas ya tenían antecedentes legales y administrativos previos.
Desde otros sectores opositores también se puso el foco en la contradicción entre el discurso de 2025 y el actual. El cuestionamiento no apunta al reclamo argentino de soberanía en sí mismo, sino al cambio de criterio del Presidente y al momento elegido para relanzar la cuestión Malvinas.
Además, las críticas se producen en un contexto en el que Argentina ya está ingresando en la discusión política rumbo a las elecciones presidenciales de 2027. Una encuesta de Management & Fit publicada por El País registró que el 61,1% de los consultados interpretó el giro de Milei como motivado por conveniencia política, mientras que un 24,7% lo atribuyó a convicción. Se trata de una medición puntual, realizada sobre 1.000 casos, y no de una prueba sobre las intenciones del Gobierno.
Milei, mientras tanto, insiste en que la oportunidad surgió por factores externos y que su Gobierno simplemente decidió aprovecharla. “No tiene una intencionalidad política electoral”, repitió durante la entrevista.
El contraste queda planteado entre dos momentos: en abril de 2025, cuando hablaba de conseguir que los isleños “voten con los pies” y eligieran ser argentinos, y septiembre de 2026, cuando reivindica una estrategia de presión económica y geopolítica y asegura que el Gobierno la viene preparando desde hace tres años. Esa diferencia es uno de los principales argumentos utilizados por quienes cuestionan el cambio de postura presidencial.





