Sociedad

Escándalo Propofest: procesaron a Hernán Boveri y Delfina Lanusse por administración fraudulenta

El juez Javier Sánchez Sarmiento dictó el procesamiento por administración fraudulenta contra el anestesista Hernán Boveri y la médica residente Delfina “Fini” Lanusse, acusados por el robo de ampollas de propofol del Hospital Italiano, en el marco de la investigación que lleva adelante el fiscal Lucio Herrera.

El magistrado también les prohibió salir del país y dispuso embargos sobre sus bienes por $70 millones para Boveri y $30 millones para Lanusse. Si bien los testimonios recopilados en el expediente complican la situación procesal de ambos implicados en el hecho, ninguno de los dos recibió la prisión preventiva.

El caso se enmarca en el escándalo de las llamadas “Propofest”, supuestas fiestas de “viajes” controlados con el potente anestésico robado dentro de la institución. En este contexto se sitúan las muertes del anestesiólogo Alejandro Salazar y el enfermero Eduardo Bentancourt, ocurridas en sus domicilios particulares.

Salazar fue hallado sin vida con una vía con midazolam conectada al pie derecho el 20 de febrero pasado, en su domicilio de la calle Santa Fe. Según testimonios claves, Lanusse fue vista en el departamento del médico luego de su deceso, motivo que impulsó la denuncia de la Asociación Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) ante la justicia.

Gonzalo Domenech, jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Italiano, reportó ante la asociación los comentarios de residentes que vieron a la médica en estado de sedación. Los registros muestran el faltante de ampollas en la farmacia del centro asistencial donde desempeñaban sus tareas habituales los ahora procesados.

La autopsia realizada a Eduardo Bentancourt, el enfermero de 44 años que apareció muerto en Palermo junto a fármacos, expuso una cardiopatía hipertrófica y dilatada severa. El análisis del Cuerpo Médico Forense indicó una congestión pulmonar, pero todavía resta conocer los resultados de los estudios toxicológicos e histopatológicos.

El informe señaló que el cuerpo tenía venopunción con halo equimótico en el pliegue del codo derecho y no se detectaron indicios de defensa alguna. El entrerriano se encontraba sentado al momento del deceso y los investigadores hallaron en su cocina decenas de ampollas de fentanilo y propofol en el lugar.

La víctima no se encontraba sola al momento de su fallecimiento en el inmueble porteño. Sin embargo, no hay señales de que alguien más permaneciera en el sitio para realizar la maniobra de reanimación médica tras la aplicación de la inyección.

Redacción Somos Citrica

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