En un hito sin precedentes para la ciencia marina argentina, un equipo de investigadores del CONICET está llevando a cabo una expedición pionera en el cañón submarino de Mar del Plata, a bordo del buque oceanográfico Falkor (too). Desde el pasado 23 de julio, la misión transmite en vivo imágenes de las profundidades del Atlántico Sur, revelando paisajes vírgenes y organismos nunca antes registrados por la ciencia local.
El suceso rompe récords de audiencia superando las transmisiones en vivo de canales tradicionales de noticias como TN. C5N, A24, La Nación + o Crónica TV. Ya alcanzó picos de 81mil personas viendo en simultáneo la transmisión submarina.
Esta experiencia única, accesible desde cualquier dispositivo con conexión a internet, estará disponible hasta el 10 de agosto, fecha en la que se prevé que el equipo regrese a tierra firme. El proyecto, titulado “Underwater Oases of Mar Del Plata Canyon: Talud Continental IV”, es liderado por el CONICET con el apoyo del Schmidt Ocean Institute y cuenta con la participación de más de 30 científicos argentinos de diversas instituciones.
En este contexto, una investigadora argentina logró algo poco habitual: capturar la atención de miles de personas en redes sociales con su carisma natural. Se trata de Nadia Cerino, bióloga marina e integrante del CONICET, quien se convirtió en tendencia nacional luego de un momento genuino transmitido en vivo desde el fondo del mar.
Todo ocurrió durante una de las extensas jornadas nocturnas en las que Cerino monitoreaba un robot submarino junto a su equipo. En ese contexto, soltó una frase tan simple como inesperada: “Che, no sacamos ni un coral”. La expresión, pronunciada con total espontaneidad, se viralizó de inmediato y desató una ola de memes, comentarios y cariño en redes, donde los usuarios no tardaron en rebautizarla como “Nadia Coralina”.
El trabajo combina exploración científica, concientización ambiental y avances tecnológicos de vanguardia, como el uso del ROV SuBastian, un vehículo operado remotamente que puede descender hasta 3.900 metros de profundidad, registrar imágenes en ultra alta definición y recolectar muestras sin alterar el ecosistema.