La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 por su trayectoria en defensa de los derechos humanos y del derecho internacional. El Comité Noruego destacó su papel en la búsqueda de justicia para las víctimas de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
Pillay, de 85 años, fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014 y ocupó cargos en tribunales internacionales, entre ellos la Corte Penal Internacional y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Su carrera estuvo marcada por la defensa de los derechos humanos y el impulso de mecanismos judiciales para que los responsables de atrocidades rindan cuentas.
Nacida en Durban, durante el apartheid sudafricano, en una familia de origen tamil, fue pionera en el ámbito jurídico de su país. En 1967 se convirtió en la primera mujer en abrir un estudio de abogados en la provincia de Natal y, tras el fin del régimen racista, llegó a ser la primera mujer no blanca en integrar el Tribunal Superior de Sudáfrica.
Uno de los aspectos más relevantes de su trayectoria fue su trabajo en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde contribuyó a consolidar el reconocimiento de la violencia sexual como un delito que puede constituir crimen de lesa humanidad y genocidio.
En los últimos años, Pillay también tuvo un papel destacado en el análisis de la situación en los territorios palestinos ocupados. Presidió una comisión independiente de investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza, una conclusión que el Gobierno israelí rechaza. Ese informe volvió a colocarla en el centro de una fuerte disputa internacional sobre la responsabilidad de los Estados y el alcance del derecho internacional.
Al anunciar el premio, el Comité Noruego del Nobel advirtió que el sistema jurídico internacional atraviesa una etapa de fuerte presión y que sus instituciones están siendo cuestionadas. En ese contexto, el reconocimiento a Pillay busca destacar la importancia de la justicia internacional como herramienta para prevenir la violencia y evitar la impunidad.
El galardón vuelve a poner en primer plano el debate sobre el cumplimiento del derecho internacional en un escenario global atravesado por guerras, conflictos y cuestionamientos a los organismos multilaterales.