Los jefes de la diplomacia de Dinamarca y Groenlandia visitan este miércoles la Casa Blanca para tratar de reducir tensiones por las ambiciones de Estados Unidos sobre el territorio autónomo del que Donald Trump prometió que se apoderaría “de una forma u otra”.
Desde que regresó al cargo hace casi un año, Trump viene hablando de tomar esta estratégica y poco habitada isla en el Ártico, entre Europa y América. Sin embargo, el asunto se recalentó luego de la intervención estadounidense en Venezuela iniciada el 3 de enero con la captura de Nicolás Maduro.
El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, solicitó la reunión al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. La reunión finalmente tendrá lugar en la Casa Blanca, ya que el vicepresidente, JD Vance, pidió participar. También estará presente la jefa diplomática de Groenlandia, Vivian Motzfeldt.
Løkke sostuvo que esperaba “aclarar algunos malentendidos”, sin intención de tensar el vínculo con Washington. Trump argumenta que su país necesita este territorio porque, de no hacerlo, entonces lo ocuparían Rusia o China, potencias que intensificaron su actividad en el Ártico, donde el hielo se derrite debido al cambio climático. Sin embargo, ni el gobierno de Vladimir Putin ni el de Xi Jinping reclaman Groenlandia.
De cara a la reunión de este miércoles, Dinamarca trató de reforzar su posición y anunció que fortalecerá su presencia militar en Groenlandia. “Continuaremos reforzando nuestra presencia militar en Groenlandia, pero igualmente insistiremos en el seno de la OTAN para más ejercicios y una presencia mayor de la OTAN en el Ártico”, escribió el ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen, en un comunicado a AFP.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, cargó contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió en reiteradas oportunidades su intención de que el país norteamericano se apodere de la isla, en el marco de sus cuestionamientos a las autoridades de Dinamarca.
En una conferencia de prensa junto a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, Nielsen tomó distancia del Gobierno estadounidense. “No buscamos ningún conflicto, pero nuestro mensaje es claro: Groenlandia no está en venta”, aseveró luego de los dichos del republicano.
En tal sentido, según consignó la cadena France 24, se inclinó por la administración del país europeo: “Groenlandia no quiere que nadie la posea ni nadie la controle. Si ahora mismo tuviéramos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca, entonces elegiríamos a Dinamarca. No es momento de discrepancias internas, sino de estar juntos”.