Frente a la escasez de órganos disponibles para trasplantes a nivel internacional, Argentina logró un hito científico en la búsqueda de alternativas. Por primera vez, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA consiguió el nacimiento de un cerdo modificado y editado genéticamente para realizar avances en los estudios de los xenotransplantes, es decir, el trasplante de órganos, células o tejidos animales a un ser humano.
Los investigadores a cargo de este hito afirman que es el primer caso documentado fuera de China y Estados Unidos. Este logro es fruto de un consorcio científico estratégico de la Facultad de la UBA junto al Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM.
Este avance científico fue posible a partir del desarrollo de una sofisticada técnica de edición genética y una refinada intervención quirúrgica de transferencia embrionaria.
En rigor, el ejemplar cuenta con tres modificaciones genéticas adaptadas para burlar las defensas humanas, un paso crucial para el trasplante de órganos. Es el primero en Latinoamérica y tercero del mundo en alcanzar el “triple knock out”.
El equipo de la Facultad de Veterinaria de la UBA se encargó de llevar a ese clon desde la inseminación hasta el nacimiento de un primer lechón. Ya tienen dos cerdas preñadas más a su cuidado, y el plan implica contar con cinco clones más para fines de junio.
Según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), más de 7 mil personas necesitan un trasplante en forma urgente en Argentina, y sólo hay disponibles nueve donantes por cada millón de habitantes. En lo que va de 2026, se realizaron alrededor de 900 trasplantes en el país.
Ante esta realidad, la necesidad de órganos es mucha, y por ello la búsqueda de alternativas como el xenotransplante. El cerdo es el candidato más elegido, por ahora en etapas de investigación, porque tiene una anatomía y fisiología similares a las del ser humano, aparte de que tienen una reproducción rápida.
El gran desafío está en que el cuerpo humano acepte el órgano de otro animal y no lo destruya en minutos por considerarlo un invasor.
Mientras que los laboratorios de la UNSAM se encargaron de la etapa de clonación molecular y edición de los embriones, el equipo de la UBA asumió la responsabilidad de preparar, intervenir y mantener a la cerda receptora, constituyendo el eslabón de inicio y cierre del proyecto. Lo hicieron a través de una técnica quirúrgica poco invasiva, mediante la cual implantaron 120 embriones editados genéticamente.
“Somos los responsables del mantenimiento de la gestación y el parto, es decir, somos el eslabón final del proyecto, pero también el inicio de la etapa de crianza de los lechones”, explicó Marcelo Acerbo, veterinario especialista en reproducción porcina, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UBA, y responsable de inducir y sincronizar el celo de la cerda para determinar el momento óptimo para la implantación de los embriones clonados.