“Al lado mío en el tren. Es negrito pero muy lindo, gorda. Lo puedo llevar de esclavo”, decía uno de los mensajes atribuidos al acusado.
Según trascendió, la mujer notó la situación mientras viajaban y alertó de inmediato a las autoridades. Tras intervenir, el personal policial revisó el teléfono de Murias y corroboró el contenido denunciado.
En Brasil, este tipo de hechos son considerados delitos graves y están contemplados en el Código Penal con penas que pueden ir de dos a cinco años de prisión.
Las autoridades de Minas Gerais investigan el caso de racismo ocurrido en un tren donde el hombre de 63 años fotografió al menor, que viajaba con su familia.
Mientras la Justicia del estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil, investiga por racismo a un turista argentino de 63 años que quedó detenido por grabar a un nene en un tren, salió a la luz la declaración de la madre del menor, que confirmó que casi ataca a golpes al hombre.
El aviso lo dio un pasajero del tren, que decidió avisarle a la madre del nene que había un hombre de edad madura en el mismo vagón que se había dedicado a apuntar con su celular a su hijo y podría estar sacándole fotos y grabando videos.
“Cuando sucedió, mi instinto maternal se activó. Algunas personas me sujetaron dentro del tren, diciendo que no querían que perdiera los estribos”, relató la mujer este martes en diálogo con el medio G1, de Brasil.
En efecto, el argentino Eduardo Ignacio Murias estaba grabando al nene y sacándole fotos para mostrárselas por Whatsapp a su mujer, que se había quedado en Santiago del Estero, y hasta había ofrecido “llevar a una esclava” a la Argentina para hacer las veces de niñera.