“Andá a tu hábitat natural”: la respuesta del dueño de Manchita, la llamita que es viral en las redes
BY Redacción Somos Citrica
25/09/2026
Manchita es probablemente una de las llamas más famosas de las redes argentinas. La pequeña vive en la Granja Edén, en las afueras de Villa María, pero buena parte de sus videos transcurren dentro de la casa de su cuidador: toma la mamadera, se sienta en la mesa, comparte unos mates, mira televisión y hasta se acuesta en la cama para ver El Chavo del 8.
La particular rutina de la llamita volvió a generar comentarios en redes. Uno de los usuarios cuestionó que Manchita no estuviera en su supuesto “hábitat natural” y el cuidador decidió responderle de una manera bastante particular.
Mientras filmaba a Manchita en el comedor, le habló directamente a quienes le reclaman que la deje salir: “Tiene la puerta abierta de la casa. Que se vaya a su hábitat natural”, explicó.
Pero el problema, según mostró inmediatamente después, es que la llamita parece no tener ninguna intención de irse.
Manchita se queda adentro, busca a su cuidador y le pide mimos. La escena, que el hombre compartió en redes, volvió a convertirse en un fenómeno viral.
El dueño de la llama Manchita le respondió a quienes le dicen que la deje vivir en su hábitat: "Está la puerta abierta para que vaya a la granja". https://t.co/fIaHW2b09apic.twitter.com/BBsquOkDvf
Y detrás de los videos de la llama mirando televisión hay una historia particular. Manchita nació el 3 de junio y, cuando tenía apenas cuatro días, quedó al borde de la muerte porque su madre no producía leche. Marcelo la llevó a su casa, la puso cerca del fogón y comenzó a alimentarla con mamadera.
Tiempo después sufrió meningitis y tuvo problemas neurológicos que incluso hicieron que tuviera que volver a aprender a caminar. Actualmente está recuperada y continúa siendo criada junto a los animales de la granja.
Así se entiende un poco mejor por qué Manchita terminó teniendo una rutina bastante alejada de la imagen tradicional de una llama: para ella, la casa, la cama, la televisión y los mimos ya forman parte de su mundo.
Y, por ahora, parece que no tiene ningún apuro por volver a otro “hábitat natural”.