Barrientos también describió un escenario de endeudamiento creciente entre las personas que recurren a Los Piletones.
“Mucha más gente” está llegando a la fundación, aseguró, y contó que actualmente se forman “dos cuadras de cola todos los días” para recibir asistencia.
La situación, según su relato, no termina en el pedido de comida. También aparecen familias y personas que recurren al crédito informal para poder afrontar gastos básicos.
“La gente se endeuda para pagar sus propias deudas”, sostuvo Barrientos.
Y dio un ejemplo todavía más concreto: “Le piden a prestamistas para pagar la luz”.
Las declaraciones trazan así un cuadro en el que el problema no es solamente cuánto cuesta llenar una mesa, sino cómo hacen los hogares para sostener gastos que no pueden postergar cuando los ingresos no alcanzan.
Los jubilados, entre la comida y los medicamentos
El relato de Barrientos pone nuevamente en primer plano la situación de los adultos mayores, que deben afrontar simultáneamente alimentación, medicamentos, servicios y otros gastos cotidianos.
En su caso, la referencia surge de la experiencia directa en una organización que recibe diariamente a personas que necesitan asistencia. No se trata de una estadística sobre el conjunto de los jubilados del país, sino del testimonio de una referente social sobre lo que observa en su comedor.
Pero sus declaraciones aparecen en un contexto de fuerte presión sobre los ingresos de los hogares y de aumento de la morosidad. En julio, el Banco Central informó que la irregularidad del crédito destinado a las familias había llegado al 12,9%, mientras que para las empresas era del 3,6%.
La combinación que describe Barrientos es especialmente significativa: personas que necesitan ayuda para comer y, al mismo tiempo, recurren a préstamos para pagar servicios básicos.
“Cada vez hay más jubilados pidiendo para comer”, resumió.
Y detrás de esa frase dejó otra imagen todavía más amplia: dos cuadras de cola para recibir asistencia y personas que se endeudan para poder pagar la luz.