Ya consiguieron lo que querían: ahora EEUU pide “desescalar” la tensión por Malvinas
Estados Unidos primero puso en duda su histórica posición sobre las Islas Malvinas, después recibió al primer ministro británico Andy Burnham en Nueva York y escuchó de primera mano la posición de Londres sobre el archipiélago. Ahora, cuando la disputa entre Argentina y el Reino Unido volvió a escalar por el proyecto petrolero Sea Lion, Washington pide “desescalar” la tensión.
La secuencia resulta significativa.
Durante la bilateral que Trump mantuvo con Burnham el 22 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, el primer ministro británico confirmó que ambos habían hablado sobre las Malvinas.
Burnham explicó que quiso transmitirle personalmente al presidente estadounidense que el Reino Unido “se mantendrá firme” frente a cualquier amenaza y que defenderá el derecho de los habitantes de las islas a permanecer bajo soberanía británica. Según el propio premier, Trump entendió perfectamente esa posición.
Es más, el mandatario norteamericano cerró esa reunión bilateral frente a los medios diciendo que ReinoUnido »es un país muy especial y apoyamos plenamente al primer ministro»-
Donald Trump:
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) September 22, 2026
"Inglaterra es un país especial. Muy especial. Lo apoyamos plenamente"
Cada frase es peor. Trump usó nuestra causa nacional como moneda de cambio y Milei aceptó con tal de inflarse en las encuestas por 2 semanas. Son unas basuras pic.twitter.com/0psOB2JvSb
El encuentro se produjo después de que Trump hubiera abierto públicamente la puerta a revisar la posición de Washington sobre Malvinas. A fines de agosto, cuando le preguntaron si Estados Unidos estaba reconsiderando su postura, respondió: “Siempre reviso cada posición”. En ese momento, distintos reportes vincularon esa posibilidad con la presión de Trump sobre el Reino Unido para que aumentara su gasto en defensa y sus contribuciones a la OTAN.
Es decir: Malvinas apareció también como una pieza dentro de una discusión mucho más amplia entre Washington y Londres sobre defensa, seguridad y el reparto de costos dentro de la alianza occidental.
Trump viene reclamando a sus aliados europeos un mayor esfuerzo militar y el Reino Unido no quedó al margen de esa presión. De hecho, el Gobierno británico se comprometió a elevar el gasto en defensa hasta el 3,5% del PBI para 2035, mientras Londres enfrenta también el desafío de aumentar sus capacidades militares.
Después de la presión, llega el pedido de bajar la tensión
En ese contexto debe leerse el nuevo mensaje de Washington.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, fue consultado sobre qué haría su país ante un eventual conflicto entre Argentina y el Reino Unido por las islas. No anticipó un compromiso militar estadounidense con Londres y señaló que cualquier decisión correspondería a Trump. Pero sí planteó cuál sería la prioridad de Washington: “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”.
La declaración llega precisamente cuando el conflicto diplomático volvió a subir de intensidad.
El Gobierno de Javier Milei inició un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, que prevé comenzar a producir hidrocarburos en 2028. Londres rechazó las acciones argentinas y ratificó tanto su posición sobre las islas como su respaldo al desarrollo de los recursos naturales del archipiélago.
Incluso antes de este nuevo pedido de Washington, Londres había endurecido su respuesta. El Gobierno británico declaró que las Malvinas son británicas y que sus habitantes tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales, incluidos los hidrocarburos, y aseguró que respaldará a las empresas que trabajen en las islas.
Por eso, el pedido estadounidense de “desescalar” puede leerse en dos planos. Por un lado, Washington busca evitar que la disputa entre dos países aliados —aunque con posiciones enfrentadas sobre la soberanía— derive en una crisis mayor. Pero, por otro, llega después de una serie de movimientos de Trump que colocaron la cuestión Malvinas dentro de su relación con Londres y de su exigencia de que los aliados asuman una mayor carga en materia de defensa.
Una pieza más en el tablero de Trump
La cuestión Malvinas, entonces, no aparece solamente como una disputa bilateral entre Argentina y el Reino Unido. Durante las últimas semanas también quedó incorporada a la negociación más amplia de Trump con Londres.
El presidente estadounidense había generado incertidumbre al sugerir que podía revisar la posición de Washington sobre las islas. Poco después, Burnham viajó a Nueva York, habló personalmente con Trump sobre Malvinas y dejó en claro que Londres no iba a modificar su postura. Y ahora, cuando Argentina avanzó contra el proyecto petrolero británico y la tensión volvió a crecer, Estados Unidos reclama que las partes bajen el tono.
La lectura que queda es incómoda para el Gobierno argentino: Washington pudo utilizar la cuestión Malvinas como elemento de presión sobre Londres, consiguió una reafirmación británica de su posición y, en paralelo, mantuvo abierta la discusión sobre el compromiso militar británico. Ahora que el conflicto volvió a escalar, la Casa Blanca pide desescalar.
Eso no significa que Estados Unidos haya cambiado formalmente su posición sobre la soberanía de las islas ni que haya abandonado al Reino Unido. De hecho, Trump no anunció un reconocimiento de la soberanía argentina y en la reunión con Burnham no hizo público ningún cambio respecto de la posición estadounidense.
Pero la secuencia permite entender por qué el pedido de “bajar la tensión” llega ahora: Malvinas ya fue utilizada por Washington como parte de una negociación mucho más amplia con Londres y, una vez que esa discusión avanzó, Estados Unidos busca evitar que el conflicto entre Argentina y el Reino Unido se transforme en algo que escape de ese tablero.





