Viajó de Argentina a Rusia por trabajo y terminó muriendo en la guerra
BY Redacción Somos Citrica
28/08/2026
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Juan Pablo Díaz, un porteño de 35 años y padre de tres hijas, murió el 26 de mayo en el frente de combate contra Ucrania después de viajar a Rusia por una propuesta laboral. Su familia sostiene que él esperaba conducir camiones para transportar provisiones, pero terminó incorporado al ejército ruso y ahora intenta recuperar sus restos.
Una investigación propia de ElDoce.tv reconstruyó el recorrido que llevó al argentino hasta las filas militares rusas y accedió a documentación vinculada con su incorporación, al mismo tiempo que expuso las dificultades que enfrenta su familia para obtener el certificado de defunción y completar los trámites necesarios para trasladar el cuerpo a Argentina.
Según relató Alicia, madre de Díaz, el contacto apareció en redes sociales a través de un hombre mexicano, cuando su hijo no encontraba empleo tras regresar de Chile, y la propuesta inicial estaba vinculada al transporte de suministros para el ejército ruso, pero las condiciones cambiaron después de su llegada a territorio ruso.
De acuerdo a lo publicado por el medio cordobés, el viaje comenzó en Mendoza y continuó por Buenos Aires, San Pablo, Ámsterdam y Estambul hasta llegar a Moscú. Diez días después, el argentino firmó un contrato militar, de acuerdo con el relato familiar, a cambio de un bono de u$s15.600 y una remuneración mensual cercana a los u$s5.000.
Alicia aseguró que después de firmar los documentos le quitaron el pasaporte y el contrato, y lo trasladaron a un polígono de entrenamiento, donde permaneció 20 días antes de ser enviado al frente. «Estuvo 20 días en el polígono, él nunca había manejado un arma. Nos contó que lo llevaban al frente», relató la mujer.
La principal preocupación de Alicia ahora pasa por conseguir la documentación necesaria para trasladar los restos a la Argentina. «Estoy desesperada porque no hay ayuda, es complicado el papelerío. Cómo no van a subir al sistema una partida de defunción», reclamó la madre, que además contó que no logró conseguir un abogado ruso que tome el caso.
La familia sostiene que el cuerpo permanece en una morgue de Rostov del Don, a más de 1.000 kilómetros de Moscú, y teme que el paso del tiempo complique todavía más el proceso. «Hace tres meses de lo sucedido y aún hoy no tenemos la partida de defunción porque es muy complicado», lamentó Alicia.