El Gobierno de Javier Milei destinará $8.690 millones a la producción de la misa y la vigilia del papa León XIV en Buenos Aires. La contratación quedó en manos de DF Entertainment, la empresa vinculada a la organización del Lollapalooza, mediante un procedimiento de urgencia en el que fueron invitadas tres compañías, pero solo una presentó una oferta económica. El gasto vuelve a poner bajo la lupa las prioridades de una administración que reclama sacrificios a la sociedad mientras compromete una suma millonaria de recursos públicos.
La operación fue gestionada por la Jefatura de Gabinete, a cargo de Diego Santilli, para organizar los dos actos multitudinarios previstos en noviembre en las inmediaciones del Monumento a los Españoles, en Palermo. El contrato incluye escenarios, sonido, pantallas, estructuras, conectividad, control de accesos, coordinación de proveedores y asistencia sanitaria, entre otros servicios.
Desde el Gobierno justificaron la contratación por la cercanía de las fechas y la magnitud del operativo. Sin embargo, la urgencia no elimina la necesidad de explicar cómo se calculó el presupuesto, qué alternativas se evaluaron y por qué ninguna de las otras dos empresas invitadas presentó una propuesta económica. Que exista una sola oferta no demuestra por sí mismo una irregularidad, pero sí vuelve indispensable que el procedimiento y sus costos puedan ser examinados públicamente.
Y los $8.690 millones no son el único gasto relacionado con los actos en Palermo: también se avanzó con una contratación separada para estructuras y vallados por más de $4.500 millones. Son partidas distintas, pero ambas obligan a preguntar cuánto costará el despliegue completo y qué controles se aplican para evitar gastos innecesarios o superpuestos.
DF Entertainment es una de las principales productoras de espectáculos del país y está vinculada a festivales como Lollapalooza Argentina y a recitales internacionales. Su experiencia puede ser relevante para montar un evento de semejante escala, pero la capacidad técnica de una empresa no reemplaza la obligación del Estado de justificar el precio que paga con fondos públicos.
La visita de León XIV está prevista del 8 al 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Luján y Córdoba. La Iglesia también reúne aportes privados para cubrir parte de los gastos, por lo que es importante distinguir el costo de los actos contratados por el Estado de los desembolsos generales de la visita.
El contraste político es difícil de ignorar: mientras jubilados hacen cuentas para comprar alimentos y trabajadores buscan empleo en medio de la crisis, el Gobierno debe explicar con números y documentación por qué una producción para dos actos religiosos requiere semejante desembolso. La austeridad no puede ser una exigencia permanente para la población y una consigna flexible cuando se trata de gastar desde el Estado.