Las últimas cifras sitúan en 39 el número de fallecidos y en 48 el número de personas que permanecen ingresadas en distintos hospitales, 12 de ellas en estado grave, entre ellas un menor.
El servicio de emergencias 112 ha informado de que 122 personas han sido atendidas como consecuencia de este accidente, de las cuales 74 ya han sido dadas de alta.
El tren Iryo que descarriló había sido revisado el 15 de enero, hace solo cuatro días, y se fabricó en 2022, según la propia compañía, que ha afirmado que se encuentra a total disposición de la Comisión encargada de las pesquisas.
El accidente se produjo en un tramo recto de la vía de la línea Madrid-Sevilla, cuyos trabajos de renovación finalizaron en mayo, con una inversión de 700 millones de euros (unos 813 millones de dólares).
El ministro español de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, consideró este lunes que este accidente es “raro y difícil de explicar”, porque el tren que provocó el choque es relativamente nuevo y también se había renovado recientemente la infraestructura.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplaza esta mañana a la zona para conocer de primera mano la situación.
Sánchez suspendió el domingo por la noche su agenda para hoy, incluida su reunión con el líder de la oposición, el conservador Alberto Núñez Feijóo, del Partido Popular.
El Ejecutivo asegura estar trabajando con otras autoridades competentes y con los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros.
Los reyes Felipe VI y Letizia, que están en Atenas para asistir este lunes al funeral de la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina emérita Sofía, señalaron anoche estar siguiendo con “gran preocupación” lo sucedido y trasladaron su pésame.
Más de 200 trenes se verán afectados este lunes por la suspensión de la circulación ferroviaria en las líneas de alta velocidad entre Madrid y las ciudades andaluzas de Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva este lunes. El corte afectará sobre todo a Renfe, que es la que tiene más trayectos.