Economía

¿Será verdad esta vez? El Gobierno dice que vuelve de París con US$30.000 millones de inversiones

El Gobierno de Javier Milei volvió a poner en escena una de sus cartas favoritas: las inversiones millonarias que llegarían a la Argentina como consecuencia del nuevo modelo económico. Esta vez, el escenario fue París, donde la administración libertaria aseguró que consiguió anuncios por casi US$30.000 millones durante la Argentina Week.

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el resultado y habló de “casi US$30.000 millones en nuevas inversiones para los próximos años”. Entre los proyectos mencionados aparecen TotalEnergies, Pan American Energy, Pluspetrol, Gas y Petróleo de Neuquén y Glencore, principalmente vinculados con petróleo, gas y minería.

El problema aparece cuando se mira qué significa exactamente la palabra “inversión” en estos anuncios. En varios casos se trata de compromisos futuros, proyectos en evaluación, pedidos para ingresar al RIGI o decisiones que todavía dependen de etapas posteriores. Por eso, los montos anunciados no equivalen automáticamente a dólares que ya hayan ingresado al país.

Y la propia experiencia de los últimos años obliga a mirar esas cifras con cautela.

US$25.000 millones de OpenAI: el anuncio que quedó en una carta de intención

Uno de los ejemplos más llamativos fue presentado en plena campaña electoral de 2025. El Gobierno anunció junto a OpenAI y Sur Energy el proyecto Stargate Argentina, un gigantesco centro de datos para inteligencia artificial que podría alcanzar una inversión de hasta US$25.000 millones.

El anuncio fue presentado como una señal del desembarco de la Argentina en la nueva economía de la inteligencia artificial. El propio Gobierno destacó que se trataría de una de las mayores inversiones tecnológicas y energéticas de la historia del país.

Pero había una diferencia sustancial entre el anuncio y una inversión efectiva: OpenAI y Sur Energy habían firmado una carta de intención para explorar el proyecto.

En junio de 2026, ocho meses después del anuncio, todavía se hablaba de evaluar terrenos en Neuquén y de avanzar en conversaciones para definir la ubicación. La información publicada entonces señalaba que había habido pocos avances públicos y que OpenAI no era necesariamente el inversor directo: su papel estaba planteado como comprador de la capacidad computacional que generaría el futuro centro de datos.

Es decir, los US$25.000 millones fueron presentados políticamente como una inversión gigantesca, pero no significaban que esa suma hubiera ingresado a la Argentina ni que el proyecto estuviera ejecutado.

Petronas: de la “inversión histórica” a la salida del proyecto

Otro caso todavía más concreto fue el de Petronas.

En enero de 2024, el Gobierno anunciaba reuniones con la petrolera malaya y hablaba de un proyecto de GNL que podía movilizar inversiones por decenas de miles de millones de dólares. La iniciativa contemplaba una primera inversión de US$180 millones para la ingeniería y proyectaba un desarrollo mucho mayor alrededor del gas de Vaca Muerta.

Meses después, Petronas decidió retirarse del proyecto. En septiembre de 2024, YPF confirmó la salida de la compañía malaya como socia estratégica. El proyecto continuó bajo otro esquema y con la búsqueda de nuevos socios, pero la inversión que se había presentado originalmente como parte de una alianza YPF-Petronas no se concretó de esa manera.

El caso sirve para entender la diferencia entre una promesa de inversión, un proyecto en desarrollo y una decisión final de inversión.

El RIGI también acumula promesas antes que dólares

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones fue presentado por el Gobierno como una de las principales herramientas para atraer capital extranjero.

Los números anunciados fueron creciendo rápidamente. Para marzo de 2025 ya se hablaba de US$11.500 millones en compromisos de inversión vinculados con once proyectos presentados al RIGI, aunque solamente dos habían sido aprobados formalmente en ese momento.

Meses después, distintos relevamientos contabilizaban promesas por decenas de miles de millones de dólares. Un análisis de Clarín, por ejemplo, estimó que el RIGI acumulaba proyectos por unos US$78.000 millones, pero aclaró que solamente una parte estaba aprobada y que los desembolsos efectivos eran muy inferiores a los montos anunciados.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre datos disponibles a mediados de 2025, señaló además que de los cinco proyectos aprobados hasta entonces, cuatro ya tenían antecedentes previos al RIGI y que los desembolsos previstos para los primeros dos años estaban muy por debajo de los montos que se habían presentado públicamente como compromisos de inversión. El mismo informe marcó que todavía no se había registrado el desembolso de dólares de inversión extranjera directa correspondiente a esos proyectos en ese momento.

Y ahora, París

Con ese antecedente, el Gobierno vuelve a presentar una cifra impactante: US$27.700 millones en nuevas inversiones anunciadas durante la Argentina Week.

El monto incluye proyectos de compañías que ya operan en el país y que anunciaron ampliaciones, nuevos desarrollos o desembolsos a futuro. TotalEnergies, por ejemplo, anunció un plan de hasta US$10.000 millones durante la próxima década, mientras que otras empresas comunicaron proyectos vinculados con Vaca Muerta y minería.

Son anuncios relevantes, pero no deben confundirse con US$27.700 millones entrando hoy a la Argentina.

De hecho, uno de los proyectos de mayor magnitud mencionado durante la gira presidencial, Argentina LNG, tampoco tiene todavía el desembolso definitivo asegurado: YPF y sus socios anunciaron que recién el 26 de noviembre buscarán firmar la Decisión Final de Inversión para un proyecto estimado en US$51.000 millones.

La diferencia no es menor. Una cosa es anunciar una inversión, otra es conseguir financiamiento, otra obtener las autorizaciones necesarias y otra muy distinta es que comiencen efectivamente las obras y entren los dólares.

El desafío para el Gobierno: convertir anuncios en inversiones reales

La administración de Milei construyó buena parte de su discurso económico alrededor de la llegada de capital privado. Cada gira internacional ofrece una nueva oportunidad para exhibir cifras multimillonarias y presentar esos compromisos como una prueba de confianza en el rumbo oficial.

Pero los antecedentes muestran que entre el anuncio y el desembolso existe un largo camino.

OpenAI sigue evaluando su proyecto de infraestructura de inteligencia artificial. Petronas abandonó la sociedad originalmente planteada para el proyecto de GNL. Y buena parte de los montos asociados al RIGI corresponde a proyectos que todavía atravesaban distintas etapas administrativas o de ejecución.

Por eso, frente a los casi US$30.000 millones anunciados ahora en París, la pregunta económica relevante no es solamente cuánto se anunció, sino cuánto de ese dinero terminará efectivamente invertido en la Argentina, en qué plazos y bajo qué condiciones.

Porque los comunicados pueden sumar miles de millones en cuestión de horas. Los dólares, en cambio, tienen que llegar.

Redacción Somos Citrica

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