“Sería hacer ejercicio ilegal de nuestra profesión. Nosotros bregamos mucho por no hacer ejercicio ilegal de nuestra profesión, entonces no podríamos meternos en ese área”, convino Veglia.
Por primera vez, los veterinarios de San Luis y de todo el país están ante la perspectiva de pacientes que sí pueden hablarles en un idioma que comprenden, pero esa misma situación los deja en jaque.
“El tema justamente fue ese: explicarle que nosotros no atendemos humanos porque la patología es distinta, la anatomía es distinta. La opción de que el veterinario sea un agente de la salud tiene que ver con enfermedades zoonóticas, la salud como una sola salud: humana, ambiental y animal”, aclaró la titular de la entidad de San Luis.
“El abordaje que tuvo la colega fue bastante seria, ubicada, ella explicó que no podía atender a un ser humano y que asistiera a cualquiera de los ambientes de salud que se encuentran en nuestra provincia”, reveló sobre el caso de esta semana.
La escena podría haber sido desopilante, si no fuese porque se trataba de dos personas (seres humanos), de las cuales una estaba en rol de perro -la persona Therian- y la otra, en el papel de amo.
La persona en rol de perro declaró que padecía “moquillo”, que es muy común en perros de corta edad, pero “tenía sintomatología clínica” compatible con “un resfriado”, dijo Veglia.
“Me interesa que lo tomemos como lo que es: una persona que llegó aludiendo que era Therian y podía tener determinada enfermedad. No eran adolescentes, eran dos personas adultas”, sentenció acerca de la posibilidad de que alguien quisiera hacer pasar la situación como una anécdota simpática.
“Particularmente San Luis es una provincia muy chica. La capital no supera los 150.000 habitantes. Estamos hablando de ciudades bastante más pequeñas donde por lo general estas cosas se suelen vivir en ciudades un poco más grandes, que puedan aparecer estos casos”, dijo también la veterinaria, extrañada sobre el surgimiento de la comunidad Therian local.