La relevancia estratégica de la Hidrovía es difícil de dimensionar: por ese corredor navega cerca del 80% de las exportaciones argentinas y se concentra la actividad de alrededor de 60 terminales portuarias distribuidas a lo largo de su recorrido. Se trata, en los hechos, de la principal autopista fluvial de la economía nacional.
El contrato definitivo deberá firmarse dentro de los próximos 30 días. A partir de ese momento comenzará formalmente la nueva concesión, que contempla obras de profundización del canal, tareas permanentes de dragado y redragado, modernización del sistema de señalización e incorporación de tecnología orientada a mejorar la seguridad de la navegación y fortalecer los controles contra el narcotráfico.
Desde el punto de vista económico, las cifras involucradas reflejan la magnitud del negocio. Las proyecciones oficiales estiman una facturación anual promedio cercana a los u$s628 millones para la concesionaria amiga del Gobierno. A lo largo de los 25 años de contrato, los ingresos acumulados podrían superar los u$s15.700 millones.
Los estudios realizados por la Anpyn también prevén un crecimiento sostenido del tráfico en la vía navegable. Se proyecta que el transporte internacional aumente un 38,1% durante el período de concesión, mientras que el cabotaje crecería un 28,2%. En el tramo comprendido entre Santa Fe y el norte del país, el incremento estimado alcanza el 52,4%.
Según el análisis oficial, la empresa adjudicataria concentrará la mayor parte de sus inversiones durante los primeros siete años de concesión. El recupero de esas inversiones comenzaría entre los años ocho y quince, mientras que el período de mayor rentabilidad llegaría recién a partir del año dieciséis.
La concesión fue diseñada bajo un esquema de obra pública por peaje y a riesgo empresario, sin garantías ni aportes directos del Estado nacional. Además, el contrato contempla la posibilidad de una prórroga de hasta cinco años adicionales, equivalente al 20% del plazo original.
Con la adjudicación ya formalizada, el Gobierno busca abrir una nueva etapa para la principal vía de salida de las exportaciones argentinas, una infraestructura considerada estratégica para la agroindustria, la industria y el comercio exterior del país.