El crecimiento interanual del 2% tampoco fue homogéneo. Entre los sectores que más avanzaron aparecen minería y canteras, con 16,4%; agricultura, con 6,9%; y la intermediación financiera, con 4,8%.
En cambio, la industria manufacturera cayó 2,1% interanual, mientras que el comercio quedó prácticamente estancado.
La diferencia ayuda a explicar por qué una economía puede mostrar todavía crecimiento respecto de un año atrás y, al mismo tiempo, atravesar un enfriamiento en el corto plazo: los sectores vinculados a la producción primaria y extractiva sostienen parte de la expansión, mientras otros sectores con mayor peso en el mercado interno muestran dificultades.
“Primero los datos”
Los números oficiales llegan además después de varias semanas en las que el Gobierno volvió a defender el rumbo económico y a confrontar con las críticas periodísticas.
Milei suele utilizar la expresión “primero los datos”, tomada de una frase atribuida al economista Milton Friedman, como argumento para sostener que su gestión debe ser evaluada a partir de indicadores y no de interpretaciones políticas.
Esta vez, los indicadores oficiales ofrecen una combinación difícil de resumir en un único número: desempleo en 7,9%, mayor informalidad, caída trimestral del PBI, retroceso del consumo y una inversión que acumula una fuerte baja interanual.
La economía todavía registra crecimiento en la comparación con 2025, pero la nueva información del INDEC muestra que el segundo trimestre terminó con menos actividad que el primero y con un mercado laboral más deteriorado.
Y si el criterio es mirar los datos, son justamente esos números los que ahora están sobre la mesa.