La aprobación de Inocencia Fiscal II ya quedó atrás. Ahora aparece el detalle que explica por qué la reforma era una pieza importante para el Gobierno: los grandes patrimonios podrán acceder a un régimen simplificado de Ganancias que reduce los controles de ARCA y ofrece nuevas protecciones sobre sus bienes y ahorros.
La ley elimina los límites que tenía la primera versión del régimen: desaparecen el tope de $1.000 millones de ingresos anuales y de $10.000 millones de patrimonio, por lo que el esquema alcanza también a personas con patrimonios mucho mayores. El objetivo declarado por el Gobierno es conseguir que parte de los dólares que permanecen fuera del sistema financiero ingresen al circuito formal.
Y ahí aparecen los principales beneficios.
ARCA deberá presumir que la declaración es correcta
Uno de los cambios centrales es la llamada “presunción de exactitud”.
Bajo el nuevo esquema, ARCA deberá tomar como válidas las declaraciones juradas presentadas por el contribuyente y, para cuestionarlas, tendrá que contar con pruebas objetivas. Ya no podrá iniciar una investigación simplemente a partir de estimaciones generales sobre ingresos, consumos o patrimonio.
En otras palabras, el punto de partida cambia: el contribuyente no tiene que demostrar que su declaración es correcta; es el organismo recaudador el que debe demostrar una eventual inconsistencia.
El “tapón fiscal” para evitar reclamos retroactivos
La segunda protección importante es el denominado “tapón fiscal”.
La herramienta limita la posibilidad de que ARCA reclame posteriormente diferencias correspondientes a períodos anteriores en Ganancias e IVA. Si el organismo detecta una diferencia superior a $5 millones, el contribuyente tiene un plazo de 15 días para pagarla y conservar los beneficios del régimen.
La medida apunta justamente a dar seguridad a quienes tienen dólares o bienes que hasta ahora permanecían fuera del circuito formal y temían que, al declararlos, el Estado comenzara a revisar automáticamente su patrimonio de años anteriores.
Menos información sobre el patrimonio
La reforma también reduce la cantidad de información que los contribuyentes deben presentar.
Quienes ingresen al régimen ya no tendrán que informar la evolución completa de su patrimonio entre el inicio y el final del ejercicio ni justificar sus consumos durante el período. La información patrimonial queda concentrada en la declaración anual de Bienes Personales.
La apuesta del Gobierno es que esta reducción de controles funcione como incentivo para que los dólares guardados fuera del sistema financiero sean depositados o utilizados formalmente.
El beneficio se extiende a los grandes patrimonios
Este es uno de los cambios que diferencia a Inocencia Fiscal II de la primera versión.
La eliminación de los topes permite que personas con ingresos y patrimonios muy superiores a los límites anteriores puedan adherir al régimen. La modificación fue presentada por el Gobierno como una forma de ampliar el universo de contribuyentes y captar parte de los dólares que permanecen fuera del sistema.
Los grandes contribuyentes nacionales también pueden ingresar al régimen simplificado, aunque existen diferencias respecto de los beneficios disponibles para ellos.
¿Es un blanqueo?
El Gobierno evita definirlo de esa manera y sostiene que se trata de un régimen para formalizar ahorros y simplificar el cumplimiento tributario. Luis Caputo afirmó que el objetivo es que esos dólares puedan ingresar al sistema bancario “sin ninguna penalidad”.
La oposición, en cambio, cuestionó la reforma por considerar que puede favorecer a personas que tenían fondos o patrimonio sin declarar. Durante el debate parlamentario, el senador José Mayans la calificó como un mecanismo que beneficia a evasores y narcotraficantes, una caracterización política que no implica que la ley permita legalizar automáticamente dinero proveniente de delitos.
De hecho, la norma no elimina la posibilidad de investigar delitos tributarios o de otra naturaleza. El cambio está fundamentalmente en el nivel de información y en las condiciones que debe cumplir ARCA para cuestionar una declaración dentro del régimen.
La ley estará vigente con estos beneficios hasta el 31 de diciembre de 2027. El Gobierno apuesta a que el incentivo alcance para sacar dólares del colchón y llevarlos al sistema financiero. Para quienes tienen grandes patrimonios, el atractivo es claro: menos límites, menos información a declarar y mayores dificultades para que el Estado revise hacia atrás la situación fiscal.