Organismos de Derechos Humanos se enfrentaron a militares durante un homenaje en La Plata
BY Redacción Somos Citrica
14/04/2026
Un conflicto se desató este lunes en la Plaza Islas Malvinas, donde la tradicional caminata impulsada por el Regimiento 7 de Arana terminó envuelta en polémica. La actividad consistía en un recorrido de 13 kilómetros hasta el histórico portón de 19 y 51, desde donde partieron los soldados hacia la guerra en 1982.
Mientras fuentes militares defendieron la iniciativa como un acto “sentimental y tradicional” en homenaje a los 36 caídos de la unidad, desde el CECIM La Plata y otros organismos de derechos humanos rechazaron la presencia de efectivos en actividad dentro del predio.
Para los excombatientes, la jornada no debe centrarse en una “mirada heroica”, sino en recordar que fueron enviados a la guerra por una dictadura, en un contexto marcado por el hambre, la tortura y la muerte. Además, remarcaron que la plaza es un Sitio de la Memoria reconocido por la Ley N° 26.691.
El regimiento 7 de La Plata hizo una caravana militar a la plaza Islas Malvinas para homenajear a excombatientes y el CECIM La Plata organizó una contramarcha para repudiar el acto.
El momento de mayor tensión se produjo cuando integrantes del CECIM, junto a gremios y organizaciones, abordaron a los efectivos presentes y rodearon los vehículos militares. Al grito de “a donde vayan los iremos a buscar”, exigieron la retirada inmediata.
En medio de los cánticos, algunos manifestantes golpearon la carrocería de los camiones, aunque la situación no escaló a incidentes mayores. Finalmente, ante la presión, los militares retiraron los vehículos del interior de la plaza.
Los camiones fueron reubicados sobre la avenida 19, fuera de los límites del predio en disputa, lo que descomprimió parcialmente el conflicto.
El rechazo también se apoya en la historia del Regimiento 7, señalado por su rol durante la última dictadura en la ciudad. En ese marco, los organismos vincularon la actividad con la actual conducción del Ejército, encabezada por Carlos Presti, hijo de quien fuera jefe de la unidad entre 1975 y 1977.
Al cierre de la jornada, los manifestantes continuaban en la zona, reafirmando su postura de que la Plaza Malvinas debe destinarse exclusivamente a la memoria y no a la presencia o reivindicación de estructuras militares.