El músico, que había nacido en Birmingham, se destacó en los álbumes Black Sabbath y Paranoid (1970) y Master of Reality (1971) junto al resto del grupo, lo que terminó de posicionarlo entre uno de los íconos musicales. Luego, en 1979 inició su carrera como solista y en 1980 lanzó su primer álbum llamado Blizzard of Ozz.
Formada en Birmingham en 1968, Black Sabbath se convirtió en una de las bandas de metal más exitosas de todos los tiempos. Vendió más de 75 millones de discos en todo el mundo a lo largo de su legendaria carrera. La influencia y la importancia de Black Sabbath, que marcó un camino de los muchos caminos que tomó el heavy metal, son tan vitales hoy como lo fueron a principios de los años setenta.
Su última aparición en un escenario se produjo el 5 de julio, cuando Black Sabbath se despidió de la música con un emotivo show en Birmingham frente a miles de fanáticos.
Al tratarse de la despedida de una banda histórica, el grupo brindó un show de casi nueve horas de duración, donde además de los presentes, hubo dos millones de personas viendo la transmisión en directo y con el formato de pay-per-view. En esta ocasión, las entradas se agotaron rápidamente y el espectáculo recibió el nombre Back to the Beginning, lo que se traduce como “De regreso a los comienzos”.
La sede de Birmingham fue elegida porque allí nacieron los primeros acordes, es decir Tony Iommi y Bill Ward, mientras que luego fueron acompañados por Geezer Butler y el icónico Ozzy Osbourne. De esta manera, los cuatro miembros fundadores se reunieron en escena por primera vez en dos décadas para regalarle a sus fans una última e inolvidable noche.
Algunos de los invitados sorpresa fueron Judas Priest, Billy Corgan, Tom Morello, Sammy Hagar, Steven Tyler, Ronnie Wood y Travis Barker. Incluso se vio a Tom Morello tocar junto a Nuno Bettencourt un tema en portugués en homenaje al fallecido futbolista Diogo Jota, y con Chad Smith interpretó el himno Whole Lotta Love de Led Zeppelin.
Pero el desfile de estrellas no se detuvo ahí, sino que Guns N’ Roses ofreció una contundente mezcla de temas de Black Sabbath con sus propios clásicos como Welcome to the Jungle y Paradise City. Metallica también dejó su huella con Master of Puppets y una interpretación de Hole in the Sky.
Después de ocho horas de celebración, Ozzy Osbourne subió al escenario para un set solista. Sentado en un trono de cuero con forma de murciélago, interpretó cinco canciones, entre ellas Mama I’m Coming Home y Crazy Train, lo que dejó al público en un estado de euforia.